La policía alemana registra las sedes de Opel por el 'dieselgate'

La policía alemana registra las sedes de Opel por el 'dieselgate'

Los unidades que podrían incorporar un dispositivo para trucar las emisiones corresponderían a los modelos Insignia, Zafira y Cascada

Berlín

La policía alemana ha registrado este lunes varias sedes del fabricante de automóviles Opel, filial del grupo PSA (Peugeot) relacionados con el caso de los motores diésel trucados. Los registros han tenido lugar en las sedes de la firma en Russelsheim, cerca de Fráncfort, y Kaiserslautern, indicó al fiscalía a la AFP.

La firma automovilística está siendo investigada por haber «puesto en circulación coches con un programa informático manipulado ilegalmente», según ha explicado una portavoz del Ministerio Público, indicando que las pesquisas son consecuencia de una denuncia de la Agencia Federal del Automóvil KBA, que supervisa el sector alemán. La manipulación afectaría a unos 95.000 coches en Europa, ha añadido la Fiscalía, aunque por el momento no se apunta a la responsabilidad de ningún directivo en concreto.

Por su parte, Opel ha asegurado a la AFP que sus coches «respetan las normas en vigor» y ha anunciado que quiere «cooperar plenamente con las autoridades». La compañía, filial desde el año pasado de Peugeot-Citroën, está en el punto de mira de las autoridades alemanas desde julio por el caso de los motores diésel trucados. El ministerio alemán de Transportes anunció entonces una investigación oficial contra Opel sobre tres modelos diésel de tipo Euro 6, tras la identificación por parte de KBA de un programa «inaceptable» en los modelos Cascada -Cabrio-, Insignia y Zafira.

«La llamada a revisión de 100.000 coches es inminente», ha manifestado este lunes el ministerio de Transporte, que ha apuntado que OPEL «frena» la investigación. «La KBA informó a la fiscalía en abril de las sospechas de la presencia de programas informáticos inaceptables en Opel», ha añadido un portavoz del Ministerio.

Los registros en Opel son el último capítulo del caso de los motores diésel trucados, que salió a la luz en septiembre de 2015, cuando la Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA) estadounidense denunció a Volkswagen. Este departamento acusa a la marca de haber instalado en once millones de sus vehículos diésel -600.000 de ellos vendidos en Estados Unidos- un programa informático capaz de manipular los resultados de las pruebas de contaminación y esconder las emisiones reales, hasta 40 veces superiores a las permitidas.

Desde entonces varias fiscalías alemanas han abierto investigaciones por fraude, manipulación de cotizaciones de bolsa y publicidad engañosa, entre otros cargos, contra dirigentes de Volkswagen y de sus marcas Audi y Porsche, así como contra Daimler y el fabricante de equipamiento Bosch. Varios altos dirigente de Volkswagen, entre ellos el antiguo presidente Martin Winterkorn, están siendo investigados.

En junio la justicia alemana ordenó la detención provisional de director de Audi, una filial de Volkswagen. Esta fue la primera encarcelación de un alto responsable en este caso.

En Francia, la casa matriz de OPEL, PSA, así como Renault y el grupo italo-estadounidense Fiat Chrysler, también están siendo también investigados por el 'dieselgate'.

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