«Ni sorpresas ni tremendismos», el cambio de modelo turístico ya ha comenzado

Turistas toman el sol en una playa./EFE
Turistas toman el sol en una playa. / EFE

El frenazo de llegadas de viajeros extranjeros ha impactado menos en el gasto por la mejora del turismo urbano, interior y de naturaleza

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Si hace una década España hubiera perdido de una tacada casi 800.000 turistas extranjeros en un solo año –terminará 2018 con 81,2 millones de llegadas, un punto menos que el ejercicio precedente–, las alarmas habrían saltado y la palabra crisis se escucharía tanto en los despachos de varios Ministerios como en las mesas de grandes compañías. Esta vez no ha sido así, sobre todo porque el país venía de un último lustro encadenando récord anuales hasta cerrar 2017 como el segundo destino más visitado del mundo, por detrás de Francia y superando a EE UU.

La clave de que las cosas se hayan tomado esta vez con un cariz diferente está en el gasto turístico, que a diferencia de las llegadas sigue creciendo aunque a menor ritmo –un 2,8% lo hará este año, según la última previsión del Gobierno, hasta sumar otro nuevo récord con 89.440 millones de euros–, algo casi inédito. Lo habitual es que a menos viajeros, también menos dinero para el sector, aunque eso ha cambiado porque por fin parece haberse encontrado un turismo de mayor calidad.

Era casi el 'eslabón perdido' para muchos y desde hace unos años España parece haberlo encontrado, aunque es ahora cuando se percibe mejor. Un buen ejemplo son los viajes de negocios que, según el último informe presentado esta semana por la alianza Exceltur –el 'lobby' que da voz a las principales firmas del sector– han crecido «de forma notable» en 2018, favorecidos por el propio dinamismo económico a nivel nacional e internacional y acusando poco, por ahora, la desaceleración que se viene observando en algunos países.

Los viajes de negocios de los extranjeros hacia España se dispararon un 7,7% en el primer semestre, duplicando con creces el aumento del 2,8% registrado en los desplazamientos de españoles por motivos de empresa. Sin embargo, mientras el gasto asociado a los segundos ha aumentado un 9,4%, el de los primeros solo lo ha hecho un modesto 0,7%, e incluso sus estancias bajan un 6,6%.

Precisamente por ello el presidente de la Unión de Agencias de Viajes (UNAV), Carlos Garrido, sostiene que las cifras de turismo de convenciones y reuniones en España son «todavía muy mejorables y tienen bastante recorrido». Para ello ve necesario aumentar la oferta, tanto en palacios de congresos y lugares similares como la propiamente hotelera, «si queremos seguir albergando citas mundiales importantes e incluso aumentarlas». «No hay que olvidar –avisa– que este es un turista de poder adquisitivo medio-alto».

Como antes de la crisis

Esa es la prioridad desde hace ya tiempo, como lo demuestra que el ingreso medio por turista extranjero haya subido en los dos últimos veranos al mayor ritmo desde principios de la crisis: un 4% entre julio y agosto de 2017 y otro 4,2% en los mismos meses de 2018, frente al 6,9% en que lo hizo durante ese período en 2008. Entre medias, un carrusel de altibajos con cuatro años de caídas y otros tantos de recuperaciones, que dejaron el promedio de gasto prácticamente sin cambios desde el principio de la crisis económica.

Desde 2017, no obstante, se ha acelerado un 11% (773 euros por estancia en la actualidad) empujado por el potencial de los viajeros norteamericanos (137 euros de media al día, casi un 40% más que el promedio general), los sudamericanos (113 euros, un 15% más) y los nórdicos (105 euros, un 7% más). En cualquier caso, el turista chino merece mención aparte. Su gasto medio diario se dispara hasta los 291 euros (2.479 por estancia), 2,3 veces más que el alemán y el británico, que siguen siendo los mercados emisores más importantes para España aunque todavía gran parte de sus viajeros se mueven en el segmento 'low cost' (bajo coste).

Por eso el vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda, advierte de que el descenso de turistas –un 2,8% menos de británicos hasta julio y otro 5,8% menos de alemanes– «no debe llevar a sorpresas ni lecturas especulativas o tremendistas». «Los vientos de cola se están suavizando –explica– y estamos en un escenario de gradual transformación tanto del escenario como del modelo turístico».

Porque ya está cambiando, apunta Garrido desde las agencias de viajes. «Se ha avanzado bastante –sostiene– y la oferta actual apenas tiene que ver con la de hace cinco años», pese a que en parte predomine el sol y playa tradicional. Señala el turismo interior –las reservas para destinos urbanos, de interior y naturaleza han aumentado gracias a la mayor preferencia por museos y monumentos, parques de ocio y campos de golf–, temático, cultural y gastronómico como los que más han avanzado en este tiempo, y en parte también el rural –este verano repuntó un 12% la demanda de extranjeros, pero la nacional descendió un 1%–.

Eso sí, el balance empresarial es desigual, matizan desde Exceltur. Las agencias, las firmas de ocio y las de transporte mejoraron sus resultados el verano pasado, pero los hoteles sufrieron una contención de sus resultados, sobre todo los de costa. «Tener un producto diferenciado te hace crecer a una velocidad mayor», apostilla Zoreda. El sector, que sigue generando empleo (un 3,2% hasta septiembre), prevé que el PIB turístico suba este año un 2%, menos que la economía española aunque suficiente para «recomponer la realidad con viajeros de más valor añadido».

Más voces criticas con el proyecto de Presupuestos

Unos Presupuestos «adecuados» a las necesidades del turismo para «mantener viva su capacidad locomotora» en la economía española. Eso es lo que reclama la industria por boca del 'lobby' Exceltur, que representa a una treintena de empresas y pide que se eviten, o al menos «minimicen» los impuestos y tasas que tienen efectos «disuasorios»,

Pone como ejemplo el gravamen a los dividendos de las inversiones turísticas en el extranjero, pues «penalizan» su reinversión en España, y también las cargas adicionales por preservación medioambiental. En particular se refiere a la mayor presión fiscal al diesel, pues cree que encarecerá los desplazamientos y puede reducir el turismo nacional

El Gobierno, dicen desde Exceltur, debería «impulsar nuevos ciclos de actividad turística más sostenibles y socioeconómicamente más rentables». Para ello hace falta, añade, que los Presupuestos que el Gobierno prepara para 2019 «favorezcan la mayor inversión pública», con un programa «específico y decidido» para «de una vez por todas» reconvertir algunos destinos.

Quiere que la dotación presupuestaria para el Estado recupere, al menos, los valores de 2011 con más recursos para digitalización e intermodalidad del transporte.

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