Matarife y soldador, dos de los puestos de trabajo con mayor potencial de generación de empleo en Burgos

Un soldador trabaja en un taller./BC
Un soldador trabaja en un taller. / BC

Fisioterapia, odontología y hostelería son tres de las áreas que presentan «mejores expectativas» para crear actividad laboral

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Matarifes y elaboradores de productos cárnicos, operadores de máquinas herramientas, matriceros, técnicos en megatrónica, soldadores, cuidadores de personas dependientes, técnicos en transporte sanitario, profesionales de la mercadotecnia, comerciales y ocupaciones relacionadas con la construcción son los puestos de trabajo en los que se prevé que, en el futuro, se creará empleo en Burgos. O al menos, son las que tienen «mayor potencial de crecimiento y generación de empleo».

Así se desprende del último Informe del Mercado de Trabajo de la provincia que ha elaborado el Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en el que han recogido y han tratado las opiniones de expertos en el mercado laboral burgalés procedente de la administración autonómica, Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), colegios profesionales y organizaciones sindicales.

Este análisis cita estas profesionales por diversos factores, entre los que destacan el crecimiento de las actividades económicas donde se contrata, el desarrollo tecnológico de los procesos productivos, el cambio en modelos organizativos, la exigencia de innovación en entornos competitivos y el envejecimiento de la población. Pese a estos buenos augurios, el SEPE expone que, en algunos casos, se trata de «puestos de dificil cobertura» en los que «a veces se producen vacantes».

Además, el informe deja entrever que «como consecuencia de la externalización de determinados servicios en las empresas y el aumento de la actividad», las ocupaciones que presentan «mejores expectativas» para lanzarse a ser autónomo son aquellas relacionadas con la salud, como fisioterapeutas y odontólogos; el cuidado personal, los profesionales de la construcción, la agricultura, la hostelería, los seguros y los comerciales.

«Crecimiento moderado con fases de estancamiento»

El estudio de SEPE, que considera que la economía burgalesa se encuentra en «crecimiento moderado con fases de estancamiento», expone que, según los contratos registrados hace cinco años y ahora, las ocupaciones con variación positiva entre las que tienen mayor volumen de contratación son peones de las industrias manufactureras, camareros asalariados, personal de limpieza de oficinas, hoteles y otros establecimientos similares, vendedores de tiendas y almacenes, monitores de actividades recreativas, ayudantes de cocina, conductores asalariados, cocineros asalaridas y auxiliares de enfermería hospitalaria.

No obstante, el análisis considera que existen necesidades formativas en las áreas con mayor potencial demanda «debido al dinamismo del propio mercado» y propone varias actuaciones que «contribuirían a la mejora o a un mayor desarrollo de las actividades que tienen potencial de creación de empleo. Entre ellas, sobresalen la creación del Parque Tecnológico, la conservación de los polígonos industriales, la apuesta por la inteligencia artificial o la potenciación del Diálogo Social para la creación de empleo digno.

Grandes empresas en expansión

Además, la economía burgalesa cuenta con una decena de fortalezas, como las grandes empresas en expansión, la exportación y adaptación a nuevas tecnologías en la industria, la diversidad e innovación en el sector industrial, la alta presencia de la industria del metal, el aumento del prestigio de las denominaciones de origen del vino, el cuidado del patrimonio cultural, el apoyo de las administraciones y las infraestructuras existentes para potenciar el turismo, la existencia de personal muy cualificado, la importancia de la industria burgalesa en los sectores del automóvil, farmacéutico y de productos capilares, y una infraestructura comercial significativa.

Eso sí, también existen algunas debilidades, como la dependencia de los empleos indirectos del sector metalúrgico, la dificultad para cambiar de empresa dentro de la provincia en las ocupaciones de ingenieros, la necesidad de fuertes inversiones para transforma la industria en 4.0, el escaso interés de muchos jóvenes para trabajar en turismo y hostelería, la estacionalidad y precariedad de la agricultura y los servicios, el peligro de extinción del comercio tradicional, la falta de mano de obra cualificada y la situación de incertidumbre por el diésel.