Usanza Quinta Gama se alza con el Premio Joven Empresario

Alfredo Ojeda garcía, gerente de Usanza Quinta Gama./GIT
Alfredo Ojeda garcía, gerente de Usanza Quinta Gama. / GIT

La empresa, dedicada a la elaboración de productos especializados para la hostelería, recibe el premio en una gala especial coincidiendo con el 25 aniversario de la Asociación de Jóvenes Empresarios

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Burgos ya tiene Premio Joven Empresario. En esta ocasión, el galardón, entregado por la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE), ha recaído en Alfredo Ojeda García, gerente de la empresa Usanza Quinta Gama, una firma radicada en Quintana Martín Galíndez y dedicada a la elaboración de productos especializados para la hostelería.

Los cuatro finalistas de este año fueron Usanza Quinta gama, Yoglar. La Casa de la Música, Orhu Terapia Ocupacional y Neurorrehabilitación y Puertas y Automatismos Raudoor

Ojeda ha recibido el premio a última hora de la tarde de hoy en una gala especial dirigida por Hashtag Comedia a la que acudía como simple finalista. Él, junto con Rocío Madueño, de Yoglar. La Casa de la Música, Juan Hilario Ortiz, de Orhu Tereapia Ocupacional y Neurorrehabilitación, y David Rioja Román, de Puertas y Automatismos Raudoor, pugnaban por el máximo reconocimiento de la AJE tras superar al resto de candidaturas en el proceso de selección previo.

Sin duda, todos sus proyectos eran merecedores del galardón. Sin embargo, el jurado, formado por representantes del Ayuntamiento, la Diputación, la Fundación Caja de Burgos, el Espacio Emprende y la propia AJE se han decantado en esta ocasión por Usanza Quinta Gama, concediendo además un accésit a Yoglar.

Según explicaba el propio Ojeda minutos antes de la gala, la idea surgió años atrás. Aprovechando el momento de cambio que sufría la hostelería, y echando mano de la amplia experiencia acumulada en el sector por él y su socio, Aitor García, decidieron poner en marcha un servicio de elaboración de productos específicos para otros negocios. Y la apuesta les salió bien.

Tras superar las dificultades iniciales, sustentadas en las siempre farragosas «trabas burocráticas» -que retrasaron la puesta en marcha de la empresa «dos años», ambos socios encontraron su lugar en Quintana Martín Galíndez. Allí, después de muchas idas y venidas y promesas que no llegaba a fructificar, se liaron la manta a la cabeza, se instalaron en una nave del polígono industrial y, con una «inversión importante» decidieron comenzar a fabricar.

Los cuatro finalistas de la edición de este año.
Los cuatro finalistas de la edición de este año. / GIT

Ahora, cinco años después, venden productos elaborados a la carta para numerosos establecimientos de Burgos, Cantabria, Asturias, León y País Vasco. Su próximo reto es entrar también en el mercado riojano adaptándose a «lo que el cliente pida». Y es que, aunque su producto estrella son las croquetas, no se cierran a otros platos precocinados, elaborados con productos de la zona, como callos o empanadillas.

De momento, son tres trabajadores, pero las cuentas salen y, de hecho, acaban de incrementar su línea de negocio con la instalación de la maquinaria necesaria para la elaboración de conservas. «Ahora nos estamos matando la cabeza para hacer las recetas», explica Ojeda.

Apuestas diferentes

Sea como fuere, el ejemplo de Usanza puede ser paradigmático en varios aspectos. Para empezar, la empresa nació en plena crisis, aprovechándose de la «coyuntura» que atravesaba en ese momento el sector hostelero para ofrecer un servicio que los establecimientos tradicionales ya no podían afrontar. Y lo hizo, además, en el ámbito rural, no por tener mayores ayudas o beneficios fiscales, sino por convicción. Vamos, un ejemplo práctico de fijación de población en el ámbito rural.

En este sentido, la presidenta de la AJE, Sara Barriuso, ha valorado esa apuesta, recordando que la mitad de las candidaturas -y de los finalistas- del Premio Joven Empresario de este año han llegado desde la provincia. Y muchas de ellas, además, de localidades «muy pequeñitas». Eso sí, según ha asegurado, esta situación no ha sido buscada, ni mucho menos.

Como tampoco lo ha sido el sector de los cuatro finalistas, que a grandes rasgos destacan por plantear propuestas alejadas de los criterios empresariales tradicionales. Yoglar, por ejemplo, es una firma dedicada a la formación musical temprana a través de la pedagogía Gordon que da una vuelta de tuerca a la concepción habitual de una escuela de música. Un planteamiento que, además de ser rentable económicamente una vez desarrollado, ha sido merecedor de un accésit.

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Por su parte, Orhu ofrece servicios terapéuticos dirigidos a promocionar la autonomía de las personas con dificultades a nivel físico, cognitivo y/o social, mientras que Raudoor es una empresa implantada en Roa dedeicada a la instalación y mantenimiento de puertas automáticas y automatismos. Es decir, que hay «de todo». «Es solo un ejemplo de lo que nos hemos encontrado en las candidaturas. Quizá, por la condición económica se empieza ofreciendo servicios como autónomo y luego se transforman en empresas», explica Barriuso al tiempo que hace hincapié en el «retorno del talento». Y es que, en los últimos meses, AJE está registrando un incremento significativo de proyectos empresariales planteados por jóvenes que, tras estudiar y/o trabajar fuera de Burgos, «están volviendo».

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