Alquileres más asequibles

El Gobierno amplía el plazo del arrendamiento pero también debe promover la oferta de pisos

Alquileres más asequibles
A. Quintero
El Norte
EL NORTEValladolid

El Consejo de Ministros aprobó ayer un decreto para aportar soluciones al encarecimiento del mercado de alquiler de viviendas que se ha producido al hilo de la recuperación económica que, por otra parte, no se ha reflejado todavía en los salarios. La vivienda sigue siendo hoy la principal preocupación de los jóvenes y de los no tan jóvenes. La modificación de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) recoge una serie de medidas como la de elevar la duración general de los contratos a cinco años (la reforma de la LAU de 2013 rebajó el plazo a tres), y a siete cuando el arrendador sea una empresa; también las prórrogas tácitas pasarán de uno a tres años. De otra parte, se limitan las fianzas del inquilino a dos mensualidades, «a no ser que se trate de contratos de larga duración». Y el arrendador no podrá a partir de ahora alegar que necesita el inmueble para desprenderse anticipadamente del inquilino al menos que esa posibilidad figure en contrato. Por otra parte, la nueva norma modifica la ley de enjuiciamiento civil para «reformar el procedimiento de desahucio» y que los hogares vulnerables tengan más protección. Según el Gobierno, se establecerá una «mejor coordinación» entre la justicia y los servicios sociales para evitar situaciones de desamparo. Otra de las novedades relevantes que se introducen es la de modificar la ley de propiedad horizontal con el fin de habilitar a las comunidades de vecinos para que, si lo deciden tres quintas partes de los propietarios, puedan acordar limitar o vetar los arrendamientos turísticos en el edificio. Se frenará así la degradación de barrios enteros, convertidos en incómodas residencias de paso. Pese a lo negociado con Podemos, el Gobierno no ha incluido en la norma la limitación de precios mediante la confección de índices, una intervención que hubiera sido muy mal recibida por Bruselas, ni ha dado a estas reformas carácter retroactivo. Ambos aspectos siguen siendo reclamados por el partido de Iglesias, que presionará durante la tramitación. Todo indica que la vieja cultura de la vivienda en propiedad, que tantos dramas generó con la burbuja inmobiliaria y con la crisis, está dando paso a una mayor propensión al alquiler, lo que ha incrementado la demanda y ha influido en los precios. La búsqueda del equilibrio será compleja, y en todo caso se logrará intensificando la oferta. También la de viviendas sociales, que son una necesidad perentoria que deben abordar las distintas administraciones con las inversiones necesarias.