Las negociaciones entre PSOE y Podemos comenzarán tras el 26-M

Pablo Iglesias interviene en un desayuno informativo / EP

Iglesias augura un largo periodo de conversaciones en el que se darán avances y retrocesos

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Las conversaciones entre PSOE y Unidas Podemos comenzarán tras las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo. Serán discretas y largas, con momentos de avances y de retrocesos. Era lo esperado y lo que ha señalado esta mañana Pablo Iglesias en un desayuno informativo en el que ha presentado a la candidata de su formación a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Isa Serra.

El líder de Podemos ha recalcado lo que viene diciendo ya antes del 28-A. Y esto es que su partido solo contempla un gobierno de coalición con los socialistas, una posibilidad a la que se resisten en Ferraz. La oposición del PSOE, no obstante, choca con los noes anunciados de PP y Ciudadanos a la investidura de Pedro Sánchez, por lo que para que ésta salga adelante resultarán imprescindibles los 42 diputados de Unidas Podemos. Esta es la baza ganadora con la que pretende jugar Iglesias para hacerse con algunas carteras del futuro Consejo de Ministros y puestos de alta responsabilidad en la Administración del Estado. De no ser así, Podemos blandirá la amenaza de una repetición electoral.

«Los acuerdos en torno a bloques programáticos muy concretos y específicos se van a convertir en realidad, incluso a pesar de que a sectores del PSOE les gustaría llegar a un acuerdo con Ciudadanos», ha zanjado hoy Iglesias, quien la semana pasada ya avanzó ante la plana mayor de su partido que las dos partes deberán de ceder en la negociación. Lo que ahora tiene claro el secretario general de Podemos, quizá desde su entrevista en la Moncloa con su homólogo socialista del pasado martes, es que Sánchez no pactará con Rivera. «Estoy convencido de que vamos a gobernar juntos», ha dicho este lunes.

Antes que la formación de Gobierno, PSOE y Unidas Podemos deberán pactar la composición de la Mesa del Congreso, una tarea que tras la reunión entre Sánchez e Iglesias ha recaído sobre las portavoces parlamentarias Adriana Lastra e Irene Montero. Controlar el órgano de control de la Cámara baja es una prioridad para las fuerzas progresistas, que la pasada legislatura vieron como el rodillo de PP y Ciudadanos paralizaba muchas de sus iniciativas legislativas, como fue, por ejemplo, la regulación de la eutanasia. La Mesa, que se elegirá el 21 de mayo, será la primera prueba de fuego en la futura relación PSOE-Unidas Podemos.

Todas las conversaciones se llevarán a cabo de forma discreta, ha añadido Iglesias. Es una fórmula que contrasta con la luz y taquígrafos a los que se comprometió Podemos en sus inicios en la política, cuando, además, el PSOE era su más inmediato rival. Pero los tiempos y Podemos han cambiado. También, su líder.

Apoyo a Serra

Este lunes Iglesias ha mostrado su total confianza en Serra para lograr un resultado en la Comunidad de Madrid que permita, como a nivel nacional, un Gobierno progresista, que según las encuestas le tocaría presidir al socialista Ángel Gabilondo. La tarea de Serra es doble en estas autonómicas. Por un lado debe trabajar para que se dé una mayoría de izquierda por primera vez en 25 años en esta región. Por otro, debe de batirse con Íñigo Errejón, un duelo en el que electorado dictará sentencia en torno a las dos visiones de partido que convivieron, en muchas ocasiones a duras penas, hasta la traumática salida del exnúmero dos a Más Madrid. No obstante, si las tres candidaturas progresistas logran más escaños que el centro derecha formado por PP, Ciudadanos y Vox, Iglesias y Errejón estarán obligados a entenderse de nuevo, por muchas traiciones o rencores que puedan haber existido entre ambos.