La distopía de Santiago Abascal

El líder de Vox no puede evitar las comparaciones con el comandante Waterford que siembra el terror en 'El Cuento de la criada'

La distopía de Santiago Abascal
MARIA PICASSÓ PIQUER
MIKEL LABASTIDA

No existe constancia de que Santiago Abascal haya visto 'El cuento de la criada', pero a tenor de algunas declaraciones podríamos concluir que no será de su agrado. «No me gusta el cine que viene a tocarnos las narices y a producir películas para que nos sintamos mal», aseguró el líder de Vox. Suponemos que este rechazo a las tramas desasosegantes se extenderá a cualquier tipo de producción audiovisual, incluidas las series. En esta misma línea se pronunció sobre el mercado patrio. «Me molestan algunas películas españolas: son truculentas y siempre sacan lo peor». Hemos de entender, por tanto, que le atraen las historias con final feliz y aquellas que realzan lo mejor del ser humano. Y en este conjunto, desde luego, no se puede incluir la trama televisiva que se desarrolla en la República de Gilead.

Cuando se estrenó esta serie de Hulu la pregunta más habitual entre sus espectadores era si aquella distopía podría ser una predicción de lo que nos deparase el futuro, sobre todo a tenor de los partidos populistas y ultraderechistas que comenzaban a obtener representación política en todo el mundo. De hecho, el traje que se obliga a llevar a las criadas-concubinas en esta ficción ha sido utilizado en múltiples protestas y manifestaciones en contra de las formaciones más conservadoras. En España la amenaza parecía que pasaba de largo, después de que Vox se presentase a las elecciones generales en 2015 y no obtuviese representación. Pero el golpe llegó tres años después, cuando en diciembre de 2018 lograba 12 escaños en el Parlamento de Andalucía, que resultó crucial para el cambio de gobierno en esta autonomía.

LA CLAVE

El protagonista de la serie es la cabeza visible de un movimiento que priva de derecho a las mujeres y suprime la libertad de prensa

El golpe de la novela de 'El cuento de la criada', y después de la adaptación catódica, no es democrático, sino militar, y transforma la democracia liberal de Estados Unidos en una dictadura teocrática. Esta circunstancia no ha evitado que el líder de Vox haya sido comparado en innumerables ocasiones con el comandante Waterford y no precisamente porque ambos manejan armas. El protagonista de esta serie es la cabeza visible de un movimiento que priva de derecho a las mujeres y suprime la libertad de prensa.

Discurso del miedo

Sabemos de los mandatarios de Gilead que consiguieron establecerse porque contaron con la complicidad de una parte de la sociedad y que la motivaron con un discurso basado en el miedo. Plantearon un mundo amenazado y se autoproclamaron salvadores. Gran parte de eso hay en Vox. A Abascal lo hemos visto erigirse como figura capaz de restablecer una serie de valores que él asegura se han perdido en España y de luchar contra los múltiples enemigos que supuestamente atentan contra el país. Ese tipo de imaginarios calan aunque detrás no haya programas económicos y sociales sólidos.

Nada de eso importa en 'El cuento de la criada', donde la prioridad reside en que la familia perviva, eso sí, el concepto clásico de familia, algo para lo que seguro contarían con el apoyo de Abascal y compañía. Al fin y al cabo el líder de Vox aboga por «la defensa de la familia natural». «La formada entre hombre y mujer. Ningún otro tipo de unión será equiparada a la de dicha familia», apuntan. A eso se une su lucha contra el feminismo que tilda de radical y la oposición al aborto en cualquier tesitura.

Tengamos en cuenta otras diferencias más notables: detrás de Gilead está Margaret Atwood y de Vox, Sánchez Dragó.