Gana Sánchez, se hunde Casado

Gana Sánchez, se hunde Casado
JOSÉ MARÍA CALLEJA

Hace un rato político el PSOE era un partido en liquidación por lucha cainita y su líder Pedro Sánchez estaba a punto de ser sepultado por los peores resultados electorales de la historia de su partido. Hoy, el PSOE ha vuelto a ser el primer partido del país, después de once años de su último triunfo en 2008, y está en disposición de superioridad para negociar con las fuerzas de la izquierda o con las de la derecha. De su posición frágil dentro del frente de rechazo que supuso la moción de censura a Rajoy, Sánchez ha pasado a tener una posición dominante en la que son los otros los que le quieren buscar.

Por si fuera poco para ensanchar el éxito socialista, el PP ha caído en una sangría de votos que es un síntoma de descomposición y que deja incierto el futuro inmediato de Casado, que deberá irse más pronto que tarde. Para más datos del desastre: Maroto, jefe de la campaña del PP, se ha quedado sin escaño en Álava.

Vox, que se había alzado con el protagonismo de la campaña, ha sacado un excelente resultado, viniendo de cero escaños, pero que supone una verdadera frustración por las expectativas que ellos mismos se habían creado. Vox ha sido el enemigo a batir por la izquierda, que ha utilizado hábilmente el miedo a que vienen los ultras como forma de espolear a sus votantes, entre otros los que se quedaron en casa en las andaluzas.

Pero el protagonismo de Vox ha estado también en su capacidad para hacerse con la agenda y para forzar tanto al PP como a Ciudadanos a radicalizarse, a manifestarse con ellos, como no han hecho otras derechas europeas. Al final, el partido de Abascal ha hecho más daño al PP que beneficio ha sacado para sí.

La suma de votos perdidos por el PP no se va íntegra a Vox ni al aumento de votos de Ciudadanos. Es evidente que la radicalización del PP ha dejado una pradera abierta por el centro que ha ocupado Sánchez con su moderación reiterada. Queda por saber cuánto hubiera subido Ciudadanos de no haber ido a Colón con Vox, de no haber radicalizado su mensaje y de haber ido a por el centro.

Vox tiene ahora que gestionar esa frustración de sus expectativas y, sobre todo, empezar a hacer política con propuestas concretas que le van a retratar. Ya no vale con poner el himno de la Legión en los mítines.

Ciudadanos puede empezar a presentarse como el líder de la derecha ante el batacazo del PP, aunque también hay un punto de frustración en sus resultados respecto a las expectativas.

Podemos sigue perdiendo votos, pero no tantos como temían y va a llamar ahora a la puerta de Sánchez desesperadamente, después de dar por hecho que le ganaban en 2016.

Sánchez ha devuelto al PSOE a sus resultados de cuando era clave en la vida del país y Sánchez se puede quedar a vivir unos años en la Moncloa.