JxCat lucha contra la irrelevancia en el Congreso ante el empuje de Esquerra

El presidente de la Generalitat, Quim Torra. /Efe
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. / Efe

Quim Torra exigirá el derecho de autodeterminación para apoyar una eventual investidura de Sánchez

CRISTIAN REINO

Junts per Catalunya es hasta la fecha la fuerza catalana que sale peor parada en las encuestas. De los ocho escaños que tiene en la actualidad, podría llegar a perder la mitad y quedarse en una situación casi de irrelevancia, si los resultados acaban dando la razón a los sondeos y Esquerra supera la quincena de diputados. ERC podría llegar a ser decisivo en un pacto entre formaciones de izquierdas, junto al PNV, para investir a Sánchez.

Y ahora unos y otros han intercambiado sus papeles. Históricamente, la formación pactista y que posibilitaba los gobiernos era Convergència. Ese rol lo quiere jugar ahora ERC, que ya ha apuntado que no pondrá «líneas rojas» para favorecer la reelección del presidente del Gobierno socialista. No poner líneas rojas implica no exigir la autodeterminación a las primeras de cambio. JxCat, en cambio, insiste en que no moverá un dedo salvo que Sánchez se avenga a hablar sobre el referéndum. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, insistió ayer en poner el listón de la investidura a la altura de la autodeterminación, que es tanto como anunciar el no a Sánchez, teniendo en cuenta que el líder del PSOE ya ha advertido de que no negociará la soberanía nacional. El independentismo tiene que «exigir» el derecho a la autodeterminación si es decisivo, dijo Torra en la Cámara catalana.

Los que son herederos naturales de Converència no están por una política constructiva en Madrid. Carles Puigdemont purgó de sus listas a todos los candidatos favorables al diálogo con el Gobierno y ha situado en los puestos de salida a dirigentes de su máxima confianza, como Jordi Sànchez, Laura Borràs, Miriam Nogueras o Jaume Alonso Cuevillas, que garantizan que no habrá sorpresas para el expresident como la que pilotaron Marta Pascal y Carles Campuzano (PDeCAT) en la pasada legislatura votando a favor de la moción contra Mariano Sánchez.

Los postconvergentes apuestan por el cuanto peor mejor en el Congreso, pues creen que un clima de distensión en la política española favorece al proceso secesionista. Esquerra no comparte el diagnóstico y acudirá al Congreso con voluntad de buscar «soluciones democráticas» a la cuestión catalana. De momento, las encuestas castigan la vía rupturista de Puigdemont.

Indecisos

Existen unos 300.000 catalanes que se debaten aún entre votar a los republicanos o a los postconvergentes. Mucha cera por arder, teniendo en cuenta que en las pasadas elecciones catalanas JxCat también partía de la parte trasera del pelotón y acabó imponiéndose a Esquerra. En esta ocasión, la baza de los nacionalistas es presentarse como los más firmes defensores de la independencia, frente a la pactista ERC.

Además, confían en que el Front Republicà -la marca de un sector de la CUP- pegue un buen mordisco a los republicanos. Puigdemont, en cualquier caso, no lo debe de ver muy claro, pues insiste en la lista unitaria, una fórmula que sirve para esconder los fracasos individuales. El expresident presentó ayer el fichaje de Toni Comín para las listas de las europeas y afirmó que «una lista unitaria encabezada por Junqueras continúa sobre la mesa». JxCat insistirá en toda la campaña en cargar las tintas contra Esquerra por romper la unidad por un interés partidista.

Junqueras pide participar en los debates de campaña

Esquerra solicitó este miércoles a la Junta Electoral Central (JEC) que permita a su cabeza de cartel, Oriol Junqueras, participar desde la cárcel en los debates y entrevistas que efectúen medios públicos durante la campaña electoral.

La petición llega días después de que el cabeza de lista de JxCat, Jordi Sànchez, reclamara a la Junta que abra la puerta a realizar un debate entre candidatos en la cárcel de Soto del Real. La decisión dependía del Supremo pero este devolvió la patata caliente al JEC.