Robres, el faro electoral que no se apaga

El resultado de las elecciones generales en este municipio oscense de 596 habitantes siempre coincide con una precisión sorprendente con los votos del conjunto nacional. «Nos acercamos más que nadie pero aún desconocemos el motivo», explica su alcaldesa

Un grupo de padres y madres esperan a sus hijos a la salida de la escuela de Robres (Huesca). / Virginia Carrasco
Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSORobres (Huesca)

Ningún cartel advierte al viajero de que se está adentrando en Ohio cuando toma la salida que desemboca en la comarca aragonesa de los Monegros desde la autopista que conecta Zaragoza con Barcelona. A simple vista no hay grandes campos de maíz, cafeterías de carretera con tonos pastel ni autobuses escolares amarillos. Pero lo que une a esta región maña con el Estado estadounidense es que ambas son un espejo electoral para el resto del país, es decir, el partido al que votan sus habitantes siempre coincide con el que acaba gobernando.

La comarca concentra el 40% de los 81 'pueblos faro' que existen en España, entre los que se encuentra el municipio que más afina su puntería electoral: Robres. Esta localidad del sur de Huesca con 596 habitantes censados -aunque los vecinos aseguran que solo residen allí habitualmente unos 350- y en la que predomina el sector primario ya ha sido bautizada como 'el Ohio español' (pronúnciese 'ojallo'). Y con razón, porque desde las primeras elecciones democráticas, hasta las de 2016 siempre han acertado con el ganador con una proporción de votos sorprendentemente precisa.

Como ejemplo en las generales del año 2000, cuando el Partipo Popular obtuvo un 44,5% de los votos en Robres y repitió resultado en el conjunto nacional. En las siguientes, en 2004, los robreños apoyaron al PSOE con el 43,08% mientras en España los socialistas sacaban un 42,59% que les permitía gobernar. No hay ningún fallo en su quinielas.

Las claves de Robres

Censo electoral.
484.
Alumnos en el colegio.
32.
Participación.
En las últimas elecciones, las de 2016, fue del 76.84%, 4,1 puntos menos que en las de 2015.
Tasa de acierto.
El 100% en las 13 elecciones generales que se han celebrado en España desde 1977.

El rizo lo rizaron en 1982, cuando 11 vecinos votaron a Herri Batasuna -que en aquella ocasión se presentaba a todas las circunscripciones- y la formación abertzale sacó dos escaños en el Congreso. «Yo creo que aquello fue más por rebeldía que por otra cosa. A los dos días vino la Guardia Civil y estuvo preguntando a los vecinos, incluso interrogaron al cura. Yo creo que se pensaba que teníamos un comando de ETA», cuenta con una sonrisa pícara y fuera de cámara Rogelio Capistrós, un vecino que regenta un asador a la entrada de la localidad con ambiente motero y en el que nunca se apagan las brasas de la parrilla. El hostelero reconoce que se deja querer por Unidas Podemos y que su hermana, en cambio, apoya a Ciudadanos mientras que su madre sigue fiel al Partido Popular. Aunque sean pocos habitantes, se empeñan en condensar el variado espectro electoral español.

Nuevos partidos

Los politólogo llevan años intentando desentrañar este fenómeno mientras la leyenda adivinatoria de Robres ha corrido como la pólvora. El pueblo atrae en cada comicio el foco de los medios de comunicación, tanto que a veces los vecinos no se muestran muy colaborativos con los curiosos. «¿Venís por lo de Ohio, no?», repiten en la farmacia, luego la panadería y por último en la pequeña tienda de ultramarinos antes de invitar a los periodistas a abandonar el local.

Sin embargo, queda algo de placer en esta 'maldición'. Cuando las formaciones lideradas por Albert Rivera (Ciudadano) y Pablo Iglesias (Podemos) eclosionaron de la nada hasta irrumpir en el Congreso de los Diputados más de uno respiró aliviado, parecía que ya se hubieran liberado al cambiar radicalmente la composición de la cámara. Sin embargo, volvieron a acertar en las elecciones de 2015 y 2016 y ahora, en privado, todos reconocen que les fastidiaría perder esas dotes adivinatorias.

Un grupo de jubilados juegan al mus en el centro para la 3ª Edad de Robres (arriba); Un hombre atiende la barra del campo de fútbol del Club Deportivo Robres, que milita en Tercera División (izq.); cartel de entrada al municipio (dcha.). / Virginia Carrasco

«Es algo muy curioso, nos acercamos más que nadie pero te aseguro que no sé el motivo, quizá es que en Aragón somos gente muy moderada y tranquila. Robres no es un pueblo muy politizado, donde se debata continuamente en los bares. Aquí hay familias con mucha tradición de votar siempre a la derecha o a la izquierda, pero estoy segura que con el surgimiento de nuevos partidos se ha fragmentado bastante el voto», comenta Olga Brosed, alcaldesa socialista de Robres y número 3 de las listas del PSOE al Congreso por Huesca.

-¿No les dará pena si no aciertan este año?

-(Carcajada) Ojalá se vuelva a repetir el resultado. Cuando un pueblo salta a la palestra nacional suele ser por algo malo, pero en el caso de Robres es positivo.

A la hora de comer, los vecinos empiezan a congregarse en los dos bares con los que cuenta Robres. Un grupo de padres se acerca a recoger a sus hijos a la escuela primaria de la localidad, en la que dan clase 32 niños. También hay un centro de salud, un gimnasio municipal con piscina y tres museos: uno de interpretación de la Guerra Civil, otro de oficios antiguos y el tercero -el único en manos privadas- de etnografía. El ocio y la cultura del pueblo se completa con el Club Deportivo Robres, que milita en Tercera División; un grupo de teatro; un centro de la tercera edad y la edición de periódico bimensual.

Robres, el faro electoral que no se apaga

Sentado, tomando un café al sol de abril, está Eduardo, un vecino del pueblo al que le reconocieron la incapacidad total hace tres meses después de un trasplante de hígado. Él representaría a la abstención. «A mi no me convence ningún partido y menos la gente que los representa. Veo que esto no mejora entre quién entre, no tengo confianza. Yo creo que en este pueblo somos raros, por eso acercamos siempre. Aquí nos dedicamos a trabajar y a vivir. Me imagino que este año ganará en Robres el PSOE, así que volveremos a acertar», señala.

Enfrente de una de las dos cajas de ahorros está apurando la hora de cierre Antonio Luna, excalcalde de Robres entre 2011 y 2015 bajo las siglas del regionalista Partido Aragonés. De momento, confiesa, está indeciso, aunque tiene claro los motivos del éxito de su pueblo: «El talento que se tiene en este pueblo es el que nos hace calcar siempre el resultado de las elecciones. Yo todavía no tengo el voto decidido, según todas las encuestas va a ganar Pedro Sánchez y es fácil que salga también en Robles».

Política municipal

Curiosamente, en las elecciones municipales Robres cumple el mito de que se vota a la persona y no al partido. Por ejemplo, entre 2007 y 2015 gobernó un alcalde del Partido Aragonés (PAR), mientras que desde entonces lo hace una alcaldesa del PSOE, Olga Brosed. Todo ello independientemente del partido que Gobierne en el país.

«No sé si vamos a volver a acertar. Hay un desbarajuste importante este año con tanto tema independentista y tanta pelea... No hay Dios que lo aclare. Creo que en Robres normalmente hay más gente de izquierdas que de derechas, también normalmente los mayores tenemos una mentalidad más conservadora y los hijos piensan más en si van a tener trabajo o en cómo van a seguir las cosas. En casa somos de derechas y siempre lo vamos a seguir siendo», explica Antonio agricultor y ganadero jubilado que sale de comprar el pan.

Despoblación rural

El pueblo de Robres tampoco ha salido indemne de uno de los problemas de los que más se está hablando en esta campaña electoral, la despoblación rural. Pese a contar con un nutrido número de niños, su situación a medio camino entre Huesca y Zaragoza les afecta ya que son dos núcleos de trabajo que atraen a los jóvenes de la zona. «Soy muy pesimista, desde que tengo uso de razón llevo escuchando a hablar del problema de la despoblación y ningún gobierno ha hecho nada. Somos caros desde luego, pero el sector primario es fundamental y además tenemos derecho a vivir donde nos de la gana ¿no?», confiesa la alcaldesa.

Uno de los partidos que más esgrime la bandera rural en sus mítines y que puede obtener por primera vez representación parlamentaria es Vox. ¿Lo replicará también en esta ocasión Robres? «Partidarios de Vox claro que hay», contesta la regidora tajantemente.

Pase lo que pase, el próximo 28 de abril este pueblo centrará de nuevo muchas miradas y tendrá la oportunidad de volver a ser el faro que ilumina el camino electoral de este país.