Santi, el velocipastor

Santi, el velocipastor
ROSA BELMONTE

Juanma Moreno pidió el voto a una vaca. Y le salió bien. Teodoro García Egea ha pedido el voto a un robot. Quizá a él no le salga tan bien la cosa. A Casado, vaya. Al PP. Aunque ambos saquen sus escaños. Al salir de los robots, Teodoro cargó contra Abascal, que no descarta que el PP se disuelva tras el 28-A, como la UCD. Más apocalíptico es que tesoreros del PP adviertan de la bancarrota si el partido consigue menos de 80 diputados (consecuencias: despidos y ventas de sedes, incluida la de Génova, 13). Cielos. Pero mira lo que Vox propone en su medida 82: el «fin de las subvenciones públicas a partidos políticos y sus fundaciones. Partidos y sindicatos deben ser sostenidos con las aportaciones de sus afiliados y simpatizantes». Antes de ocurrir algo así, se erradicaría la pobreza en el mundo y España ganaría el Festival de Eurovisión. García Egea le ha restregado a Abascal que su partido es «la esperanza que tiene Sánchez de seguir cuatro años más». Por sus partes, Rafa Hernando, candidato a senador por Almería, ha copiado lo que Rubén Amón escribió en un artículo soltando que Vox «hace propuestas que, a veces parecen sacadas del quinto gin-tonic». Para Rubén sobran cuatro.

Abascal, que parece el más sensato del partido (Kiko Monasterio aparte, por muchas hostias que diera a Iglesias en su día), va apagando fuegos. Que Víctor González Coello, vicepresidente de Vox, dice que si pudieran cerrarían La Sexta, pues llega Abascal y dice que Víctor se ha venido arriba. Que cerrarán las públicas. Según Ortega Smith, con lo que se ahorren en TV3 harán un muro en Ceuta. Pero lo mejor son las listas a las europeas. Pone a Hermann Tertsch, al que muchos odian tanto como a Cayetana, y resulta que el primero es un abogado del Estado que se presentó por la Falange. Es como cuando en 'Gran Hermano' no había ido nunca ningún murciano y yo temía el día que llegara uno y empezara a hablar. El primero fue una enana, así que nadie se fijó en su acento. Uno de la Falange, toma, vas a fijarte en Hermann.

La Junta Electoral, que es como el Tribunal de las Aguas pero en más rancio y sin blusón, nos ha privado de Abascal, el velocipastor, en los debates. 'El velocipastor', película que me descubrió Horror Losers, va de un cura que pierde a sus padres, viaja a China, aprende a convertirse en dinosaurio y una prostituta lo convence para combatir el crimen y a los ninjas. La hija pequeña de Sánchez le pregunta: «¿Por qué la ultraderecha puede presentarse?». Él le explica en qué consiste la democracia. Yo le habría contado la historia del velocipastor. Además, Abascal ha asegurado que vamos a seguir comiendo jamón. Alabado sea el velocipastor.