Tejer consensos desde Europa

Pedro Sánchez es felicitado tras los resultados electorales./
Pedro Sánchez es felicitado tras los resultados electorales.
JOSÉ M. DE AREILZACátedra Jean Monnet-Esade

Los tres primeros puestos en las elecciones del domingo los han obtenido partidos que se definen como europeístas. Una vez se celebren dentro de un mes los comicios al Parlamento europeo están destinados a unirse en una coalición de socialistas, populares y liberales que frene a las formaciones populistas en alza, en sus distintas manifestaciones. Durante cinco años, los diputados europeos del PSOE, PP y Ciudadanos formarán parte de un pacto de legislatura y votarán de forma concertada en los grandes asuntos que afronta la Unión, desde el 'brexit' a los presupuestos comunitarios. Por muchas diferencias ideológicas que puedan encontrar para discrepar, lógicas y respetables, les une la idea de Europa, es decir, una civilización y un conjunto de valores que son el fundamento de la convivencia democrática.

En medio de la resaca electoral de estos días, con el recuerdo muy cercano de los cordones sanitarios y las acusaciones entrecruzadas entre los candidatos de encarnar todos los males, parece imposible que los tres partidos españoles puedan ponerse de acuerdo y trabajar de forma conjunta. Pero los retos comunes son mayúsculos y lo exigen, empezando por la división de Cataluña en dos mitades y la desaceleración económica en un entorno internacional que pone en cuestión de muchos logros de la globalización. No hay además mejor ancla que la pertenencia a la UE para obligarnos a levantar la vista y ver con perspectiva las ventajas y las necesidades de encontrar terreno común. Es necesario un pacto por Europa entre los tres partidos más votados una vez se remansen las aguas y tengan lugar las elecciones al Parlamento de Estrasburgo. Sería también un acuerdo sobre el futuro de nuestro país. La interdependencia de la economía española con el resto del continente es completa, y también hemos comprobado cómo las amenazas a la integridad territorial afectan a todos los europeo, ya que la UE contiene en sus normas y principios un verdadero régimen anti-secesión.

Un argumento adicional para avanzar en cuanto sea posible hacia este pacto, con su doble dimensión europea y española, es la ausencia de Italia y de Polonia en el puente de mando de Bruselas. Como han subrayado muchos analistas políticos, España se ha convertido en el tercer país de la UE en peso político. Tiene la oportunidad histórica de mediar entre Alemania y Francia e impulsar las siguientes etapas de la integración, que se adivinan difíciles. Tras la irrupción de Vox en las Cortes, nuestro país se homologa tristemente con otros socios europeos. Pero la ultraderecha aquí no será decisiva en ningún caso y se ha quedado rondando el 10% de los sufragios. Puede crecer en el futuro, pero si funcionan las políticas decididas a través de consensos básicos entre los moderados, ocurrirá lo contrario y perderá apoyos, mientras se desliza hacia un discurso aún más duro, copiado de Le Pen o de Salvini. La gran mayoría de los ciudadanos españoles quieren que sus representantes resuelvan problemas y cuiden el presente.