China se prepara para la desaceleración en un momento crucial

Los miembros de la asamblea aplauden al primer ministro./EFE
Los miembros de la asamblea aplauden al primer ministro. / EFE

El país prevé crecer entre el 6% y el 6,5%, el ritmo más bajo en tres décadas, pero incrementará el presupuesto en Defensa en un 7,5%

ZIGOR ALDAMAKatmandú

El crecimiento económico chino puede parecer desorbitado si se compara con el europeo, pero la riqueza de la segunda potencia mundial creció el año pasado al menor ritmo desde 1990. Y en 2019 la desaceleración continuará. Eso es lo que este martes avanzó el primer ministro de China, Li Keqiang, durante la jornada inaugural de la sesión anual que celebra la Asamblea Nacional Popular, el principal órgano legislativo del gigante asiático. Según el pronóstico de Li, que se cumple siempre, China crecerá este año entre el 6% y el 6,5%, el menor ritmo de las últimas tres décadas.

Li justificó la desaceleración por los riesgos globales que acechan, «que son más graves y complejos». No en vano, China está viéndose afectada ya por la guerra comercial que Donald Trump inició contra ella, y el panorama internacional tampoco invita a la euforia. No obstante, el Partido Comunista está convencido de su capacidad para capear el temporal con medidas que servirán para impulsar el crecimiento económico y para crear el empleo que proporciona lo que más preocupa al Gobierno: la estabilidad social. Concretamente, Li espera que se creen unos once millones de puestos de trabajo en zonas urbanas.

Firmas extranjeras

En cualquier caso, la iniciativa más importante, que ya se puso en marcha el año pasado con la reducción de los impuestos a la renta de las personas, es una importante reducción de la carga fiscal que soportan tanto los ciudadanos como las empresas a través de una rebaja del IVA. De forma adicional, las aportaciones a la Seguridad Social también disminuirán. «Dejaremos que fluya el agua para que los peces puedan alimentarse», dijo Li en la línea habitual de los líderes chinos, echando mano de refranes para apuntalar su discurso.

«El objetivo es dar vigor al mercado e impulsar el consumo interno», añadió después en lenguaje menos críptico. El Gobierno también ha anunciado la modificación de la legislación para facilitar la entrada de empresas extranjeras en sectores que antes estaban vetados, una de las exigencias más antiguas tanto de Estados Unidos -incluso antes de que Trump la hiciese suya- como de la Unión Europea. De hecho, este martes la Cámara de Comercio Europea reaccionó con cauta satisfacción al anuncio de Li y recordó en un comunicado que no solo es necesaria la creación de un marco regulatorio en línea con los estándares internacionales, también hay que ponerlo en práctica.

A pesar de esta coyuntura poco favorable, China continuará aumentando dos gastos muy diferentes: el social -clave para legitimar al Partido Comunista en el poder y continuar aumentando el bienestar de la población- un 6,5%; el de Defensa, un 7,5%. Aunque ese porcentaje está seis décimas por debajo del crecimiento del año pasado, continúa siendo elevado y puede alimentar una carrera armamentística en Asia, donde el auge de China ha desbaratado el equilibrio de poder del siglo XX.