Nuevas protestas en Hong Kong por la anulación de la ley de extradición a China

Nuevas protestas en Hong Kong por la anulación de la ley de extradición a China
AFP

Varios millares de jóvenes cercan la comisaría central pidiendo que se retiren las acusaciones por «disturbios» y se investigue el excesivo uso de la fuerza policial

PABLO M. DÍEZHong Kong, enviado especial

Nueva jornada de protestas en Hong Kong por la controvertida ley de extradición a China. Aunque el Gobierno local la ha enterrado «de facto» por las multitudinarias manifestaciones en contra, las mayores en la historia de la ciudad, los ánimos siguen caldeados. Desde las once de la mañana (cinco de la madrugada, hora peninsular española), varios millares de jóvenes y adolescentes han cortado dos importantes avenidas del centro de la isla y mantienen un cerco a la comisaría central de Policía, en el distrito de Wan Chai.

Para este viernes, los estudiantes habían llamado a la movilización al no cumplir el Gobierno las demandas que exigían: anulación del polémico proyecto de ley, retirada de la definición de «disturbios» por las protestas del día 12 y de la acusación de «alborotadores» para los detenidos e investigación de la actuación policial, que consideran excesiva. Al igual que la semana pasada, el objetivo era rodear las sedes del Gobierno y del Parlamento, en la zona de Admiralty. Para evitar incidentes, el Gobierno había cerrado sus oficinas y dado vacaciones a los funcionarios.

Como los jóvenes no suelen madrugar, el cerco al Gobierno empezó con unos cuantos grupos desperdigados que desplegaron a sus puertas paraguas, el símbolo del movimiento pro-democrático desde 2014. Pero, de repente, y después de que un joven increpara a gritos a la Policía por haber entrado en el edificio, la agitación estalló. Con máscaras y camisetas negras, uniforme de los manifestantes, varios grupos empezaron a arrastrar vallas para cortar la calle de acceso a la sede gubernamental y luego la contigua avenida de cinco carriles en cada sentido, escenario habitual de las protestas.

Sin ninguna presencia policial, los conductores quedaron atrapados por las barricadas, pero los manifestantes habilitaron un carril en cada sentido para despejar el embotellamiento. Y entonces apareció el popular líder estudiantil Joshua Wong, quien salió el lunes de la cárcel tras una leve condena por desacato. Micrófono en mano, arengó a la multitud a encaminarse hacia la cercana comisaría de Policía en Wan Chai, que los jóvenes rodearon con vallas y barricadas.

«¡Fong yan!» («Liberad a la gente»), gritaban varios miles de personas alrededor del edificio, acordonado por vallas custodiadas por algunos agentes con uniforme de calle, no antidisturbios para no exaltar aún más los ánimos. Aunque la Policía pidió a los manifestantes que se retiraran en orden y prometió enviar un negociador, Joshua Wong y otros líderes pro-democráticos exigieron la presencia del comisario jefe, Stephen Lo. Cuando los portavoces policiales salieron un par de veces a la calle para hablar con la masa, no pudieron ni decir una palabra por los abucheos.

«Sabíamos que estaba cociendo algo y, aunque el día ha empezado tranquilo, los jóvenes se han echado de nuevo a las calles», explicaba a Alvin Yeung, diputado del Partido Cívico en el Consejo Legislativo (Legco). Junto a otros diputados y líderes políticos, había acudido a la concentración «para garantizar la seguridad de los ciudadanos». A pesar de la tensión vivida en los primeros momentos, cuando grupos descontrolados y sin un cabecilla aparente han empezado a montar las barricadas y cortar las calles, señaló que «los jóvenes se han comportado de forma muy manera durante todas las manifestaciones, en las que no se ha roto ni una ventana ni se ha rayado un coche».

Desde la comisaría de Wan Chai, parte de los manifestantes se han movido hasta otra sede gubernamental, el Departamento de Ingresos del Interior, que también han bloqueado. Y el Consejo Legislativo ha cerrado sus oficinas y suspendido la sesión prevista para esta tarde, que vuelve a ser movida en Hong Kong.