La campaña de Joe Biden tropieza con el foco del #MeToo antes de empezar

Biden, con la congresista Lucy Flores, que le acusa de comportamiento inapropiado./AFP
Biden, con la congresista Lucy Flores, que le acusa de comportamiento inapropiado. / AFP

Una congresista acusa de comportamiento inapropiado al exvicepresidente demócrata y posible aspirante a la Casa Blanca

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

El revisionismo del #MeToo torpedeó este fin de semana la campaña de Joe Biden, antes incluso de nacer. El exvicepresidente dejó la Casa Blanca hace tres años como un adalid de las mujeres y ahora que quiere retomar su deuda pendiente con la historia se encuentra con un déficit femenino que ya tiene nombre: Lucy Flores.

No hay nada en el pasado de Biden que no se conociera. El episodio que denunció este fin de semana la política demócrata de Nevada Lucy Flores había sido capturado en imágenes anteriormente con otras mujeres, pero ninguna lo sintió tan inapropiado como ella.

LAS CLAVES

Un beso en el cuello.
«Me hizo sentir incómoda, asqueada y confundida», dice Lucy Flores, diputada por Nevada
Incertidumbre.
Su papel como seguidora de Bernie Sanders, también candidato, arroja dudas sobre su denuncia

Mientras respiraba profundamente para intentar aliviar la tensión antes de salir al escenario, un hombre se acercó a ella por detrás y la cogió por los hombros. «Me quedé congelada. ¿Por qué me está tocando el vicepresidente de EE UU?», se preguntó. Él le olió el pelo -«trágame tierra, hoy no me lo he lavado», pensó- y le plantó delicadamente un beso en el cuello, «un lugar reservado para mis amigos cercanos, mi familia o parejas románticas», aseguró. «Estaba allí para promoverme como la mejor persona para el puesto de lugarteniente del gobernador y sin embargo me hizo sentir incómoda, asqueada y confundida».

En los tiempos que corren el ataque de esta latina de Nevada, que aparece en una foto del día junto a Eva Longoria, es un disparo directo a la línea de flotación. Su papel como seguidora de otro aspirante presidencial, Bernie Sanders, y en la organización que fundó después para fomentar la entrada en política de jóvenes candidatos -Our Revolution- arrojan incertidumbre sobre las verdaderas intenciones de su denuncia sobre «uno de los hombres más poderosos del mundo», insiste en el texto publicado en la revista 'The Cut'.

La última oportunidad

La campaña de Sanders también ha tenido su dosis de escándalo. Una de sus colaboradoras denunció al jefe de campaña Jeff Weaver por acoso sexual en un clima de sexismo y racismo. «Estaba muy ocupado dando carreras por todo el país para defender mi candidatura», atajó inicialmente el candidato socialista. Luego recapacitó, pidió disculpas públicamente y se reunió con otras mujeres que replicaron la acusación.

Para Sanders, de 77 años, esta será la última oportunidad de aspirar a la presidencia, como para Biden, de 76. Ninguno lo tendrá fácil, dado el concurrido grupo de una quincena de aspirantes entre los que hay al menos cinco mujeres. El propio Biden aún no ha hecho pública su decisión de entrar a la batalla, pero los movimientos de las últimas dos semanas hacen pensar que está en campaña. Además de recoger el apoyo de los sindicatos, el vicepresidente ha emprendido lo que algunos llaman 'Apology Tour' (Gira de Disculpas).

Biden sabía que en la era del #MeToo era importante limpiar su pasado en cuanto a su actitud hacia las mujeres, pero su disculpa por la aprobación del juez del Supremo Clarence Thomas, acusado de acoso sexual por su empleada Anita Hill, resultó insuficiente. Para el entonces senador Biden había «demasiados hombres blancos» interrogándola, sin mencionar que él era el presidente del Comité Judicial, responsable de no haber permitido la participación de expertos que pudieron haberla ayudado a defenderse.