El informe de Mueller propicia el perdón de Trump a sus allegados

Donald Trump./
Donald Trump.

El Congreso de Estados Unidos cita a expertos y académicos para entender los límites constitucionales del indulto presidencial

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Entre la «buena gente» a la que «ha dañado» la investigación del fiscal especial Robert Mueller se encuentran media docena de colaboradores de Donald Trump, que ha expresado en múltiples ocasiones su frustración con la investigación que le ha acosado durante dos años. Ahora que se siente «total y completamente exonerado» se abre la puerta para que limpie también el nombre de sus allegados.

La cuestión es que ni el informe ha exonerado al presidente estadounidense ni sus colaboradores han sido acusados injustamente. Por lo que se sabe, Mueller admite en su informe que a pesar de haber entrevistado a más de 500 testigos y emitido 2.800 citaciones no ha encontrado pruebas suficientes para acusar al presidente de conspirar con Rusia para ganar las elecciones, pero también deja expresamente claro que no lo exonera. Sus colaboradores tuvieron numerosos contactos con el entorno ruso y han mentido lo suficiente como para justificar la sospecha, pero no han ido a la cárcel por eso. Los delitos más comunes que enfrentan son los de evasión de impuestos, fraude y falsos testimonios, entre otros.

LA CLAVE

Precedentes.
El mandatario ya hautilizado lagunas legalespara exculpar a algunosde sus simpatizantes
El momento de actuar.
Por cuestiones de imagense estima que el perdón llegue tras las elecciones del próximo año

Él asegura que no está pensando en perdonarles, pero los legisladores demócratas lo tienen tan claro que un subcomité del Comité Judicial de la Cámara de Representantes celebrará mañana una audiencia para examinar los límites constitucionales del poder presidencial para emitir perdones. Tradicionalmente los presidentes esperan al final de su mandato, pero Trump y su ejército de abogados son especialistas en encontrar las lagunas legales que le permiten hacer todo lo que no está expresamente prohibido.

Expertos y académicos ilustrarán mañana a los congresistas sobre hasta dónde puede llegar. Los demócratas coinciden en que perdonar a alguien que ha caído en el curso de una investigación contra él mismo sería «absolutamente indignante», advirtió la congresista Pramila Jayapal. La cuestión es si sería ilegal.

Trump ya ha utilizado esa laguna para perdonar a algunos de sus más controvertidos simpatizantes, como el sherif de Arizona Joe Arpaio o el comentarista de extrema derecha Dinesh D'Souza. Por cuestiones de imagen podría esperar hasta después de las elecciones del año que viene, le den o no la victoria.

Campaña en marcha

La campaña para animarle ya ha empezado. El domingo el comentarista de Fox Dan Bongino tuitéo que «es hora de acabar con esta farsa y perdonar a Michael Flynn», un personaje popular entre las bases trumpistas que podría abrir la traca de clemencia. El exconsejero de Seguridad Nacional es un general que hizo campaña activa por Trump y estrenó el eslogan de «Lock her up» para encarcelar a Hillary Clinton. El fiscal especial alabó ante el juez su espíritu colaborativo al recomendar que no le envíe a prisión.

Más difícil lo tiene el expresidente de la campaña de Trump Paul Manafort, condenado ya a siete años y medio de prisión y aún pendiente de otros casos judiciales en el distrito sur de Nueva York al que no llega el poder presidencial de emitir perdones. El único, sin embargo, que ha admitido haberlo solicitado es George Papadopoulus, que pactó 14 días de cárcel por mentir al FBI. A sus 31 años se beneficiaría más que ninguno de limpiar su historial delictivo para poder relanzar su carrera.