El mundo se compromete con el Pacto para la Migración

António Guterres./AFP
António Guterres. / AFP

EE UU, Italia, Polonia y Austria ni siquiera participaron en el borrador de la declaración

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

Era la hora de retratarse. Donald Trump y otros gobernantes suelen decir que no están en contra de la inmigración, sólo en contra de una inmigración desordenada que viole la legalidad y resulte insostenible. Pero cuando el mundo se reunió ayer para dar forma a los cauces migratorios y enfrentar de forma conjunta esos desafíos, ellos ni siquiera estaban presentes.

El Pacto Mundial para la Migración que han adoptado en Marrakech 164 países bajo el auspicio de la ONU será más recordado por las notables ausencias de países occidentales como EE UU, Italia, Austria, Polonia y Hungría. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, sólo pudo lamentarlo y desear «que cuando vean el valor que aporta este pacto a nuestras sociedades se unan a esta empresa común».

Prueba de que el problema de fondo es mucho más grave que el desconocimiento de sus beneficios es que el secretario general de la ONU tuvo que dedicar su discurso a desmentir uno por uno los «mitos» que rodean al acuerdo. O en otras palabras, a desmentir las 'fake news' que a menudo promueven esos mismos gobernantes.

«Mito número uno», entonó Guterres. «El Pacto permitirá a Naciones Unidas imponer políticas migratorias a los Estados miembros. Falso». Ni eso, ni dará a los inmigrantes derecho a ir «a donde quieran y cuando quieran». El histórico acuerdo, que por primera vez marca los objetivos de la comunidad internacional para resolver un problema acuciante que «ningún país puede encarar solo», trata de adoptar un enfoque integral «con el que pretendemos facilitar la migración segura, ordenada y regular», alega el texto. Justamente lo que Trump dice buscar.

Solo que el Pacto Mundial reconoce que la migración funciona para todos «cuando se basa en buena información» y ahí enfrenta diferencias irreconciliables con el gobernante y sus acólitos. Guterres quiere enfrentarlos «como a mi madre» de 95 años, a la que «le digo que sin inmigrantes no habría quien la cuidase», confesó el secretario general de la ONU.

«Del mito a la realidad»

Su propuesta de «pasar del mito a la realidad» no es tarea fácil en los tiempos en los que vivimos. La declaración no vinculante que carece de consecuencias jurídicas, y que aún tendrá que ser ratificada la semana que viene por la Asamblea General de la ONU, recuerda que más del 80% de la inmigración mundial se mueve de forma ordenada y segura, pero entiende que la cifra de 60.000 inmigrantes que han muerto desde el año 2000 «es una vergüenza colectiva». Se trata, por un lado, de estudiar fórmulas para mitigar los factores adversos y estructurales que les impiden labrarse y mantener medios de vida sostenible en sus países de origen y, por el otro, de crear condiciones propicias «que les permitan enriquecer nuestras sociedades».

Con los 23 objetivos establecidos se sientan las bases para seguir trabajando en un problema que ha abierto la caja de Pandora a nivel mundial. Decidido a encarar de frente a los fantasmas de ultraderecha que escapan de ella, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado que Almería acogerá en 2019 la conferencia internacional sobre la relación entre desertización y migración global, una amenaza que pronto puede darle la vuelta a la situación de nuestro país y convertir a los andaluces en aquellos a los que repudian.

 

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