Navalni es detenido de nuevo nada más salir de la cárcel y condenado a otros 20 días

El líder de la oposición ruso, Alexéi Navalny (c), asiste a un juicio. /Yuri Kochetkov (Efe)
El líder de la oposición ruso, Alexéi Navalny (c), asiste a un juicio. / Yuri Kochetkov (Efe)

La presión sobre el principal opositor de Putin aumenta

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú (Rusia)

Alexéi Navalni, el principal adversario del presidente Vladímir Putin, fue este lunes detenido nada más poner el pie en la calle al salir de los calabozos en donde ha estado confinado los últimos 30 días. A continuación, fue trasladado al juzgado Simónovski de Moscú, en donde fue condenado a otros 20 días de prisión por convocar la manifestación del pasado 9 de septiembre en protesta por la subida de la edad de jubilación.

Está aumentando de forma exponencial la presión de las autoridades rusas sobre el principal opositor para obstaculizar su actividad política y acallar sus denuncias contra la corrupción y contra los planes del Gobierno ruso de culminar su proyecto de elevar la edad de jubilación de 60 a 65 años para los hombres y de 55 a 63 años para las mujeres. Y eso que el seguimiento de sus llamamientos a la movilización sigue decayendo y se aleja cada vez más del poder de convocatoria que tuvo Navalni en diciembre de 2011, cuando irrumpió en el panorama político del país y se erigió en líder indiscutible de la oposición extraparlamentaria.

Liubov Sóbol, unas de las responsables del Fondo de Lucha contra la Corrupción (FBK en sus siglas en ruso), organización creada por Navalni, escribió este lunesen Twitter que éste «ha sido detenido porque el poder se muestra más débil que nunca». Según Sóbol, «una mayoría aplastante de la población se opone a modificar la edad de jubilación». La activista explica también la «ira del poder» en el hecho de que su partido, Rusia Unida, ha obtenido el peor resultado en unas elecciones regionales, las del pasado 9 de septiembre en concreto.

El Ayuntamiento de Moscú no autorizó la manifestación convocada por Navalni para protestar contra la subida de la edad de jubilación porque coincidía con los comicios. El líder opositor no pudo acudir a la concentración que reunió a unas 100.000 personas en toda Rusia y en la que se practicaron en torno a un millar de detenciones porque estaba en la cárcel cumpliendo 30 días de reclusión. Pero tampoco desconvocó el acto. El hecho de que un policía resultara herido en aquella jornada es el agravante que esgrime ahora la acusación para mantenerle encerrado.

Pese a haber ganado en la mayoría de las regiones en donde se celebraron elecciones el pasado día 9 y las segundas vueltas del día 16 y el pasado domingo, el partido del Kremlin ha cedido posiciones y ha perdido dos circunscripciones importantes, las de Jabárovsk (Extremo Oriente) y Vladímir, fronteriza con la región de Moscú en su lado oriental, en donde han sido elegidos candidatos de la formación ultranacionalista que encabeza Vladímir Zhirinovski.

Además, la Comisión Electoral Central decidió anular los resultados de la segunda vuelta en Primorie, también Extremo Oriente, en donde ganaron los comunistas, argumentado que hubo irregularidades en las votaciones en un 10% de los colegios. Sóbol y numerosos analistas creen que estos factores han contribuido a que el Kremlin actúe de forma tan expeditiva en relación con Navalni.

Su última condena de 30 días de prisión menor fue emitida hace un mes por el tribunal Tverskói de Moscú por organizar una manifestación no autorizada el pasado 28 de enero en contra de la ausencia de candidatos alternativos en los comicios presidenciales de marzo, en los que Putin barrió. Este mismo juzgado ya sentenció a Navalni en mayo a otro mes de calabozo por convocar otra protesta bajo el lema «Putin no es nuestro zar». En 2017, fue castigado con tres condenas similares. Según el director de la radio 'Eco de Moscú', Alexéi Venedíktov, en los últimos años, el abogado y bloguero anticorrupción, que tiene 42 años, acumula 9 arrestos y un total de 172 días de cárcel.

Navalni ha desenmascarado corruptelas cometidas por el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, el presidente de la Duma (Cámara Baja) Viacheslav Volodin, y el fiscal general, Yuri Chaika, entre las más sonadas. Su última investigación implica al jefe de la Guardia Nacional, el general Vladímir Zólotov, en una trama para desviar miles de millones de rublos del presupuesto destinado a la compra de vituallas para los más de 340.000 integrantes de la Guardia Nacional.

Como consecuencia de ello, Zólotov publicó el pasado día 11 un vídeo en YouTube insultando a Navalni y retándole a un duelo en cualquier modalidad de lucha. «Le prometo que le haré picadillo en un par de minutos», amenazó sin ambages el general ruso al dirigente opositor. «Si se vuelve a permitir en sus revelaciones un tono ofensivo y calumnioso contra mi persona o mi familia, le prometo que antes de pasarle por encima y limpiarme las botas con usted, montaré un espectáculo para todo el personal de la Guardia Nacional», advirtió. En el Kremlin, sin embargo, parecen preferir que Navalni siga de momento entre rejas.

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