Nuevo revés iraní al pacto nuclear

Abbas Araqchi, viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Behrouz Kamalvandi, portavoz de la Organización de Energía Atómica de Irán y portavoz del gobierno de Irán, Ali Rabiei, asisten a una conferencia de prensa en Teherán. / Reuters

Teherán confirmará este lunes que supera el 3,67% de enriquecimiento acordado en 2015 ante la inacción de Europa

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Irán cumple lo anunciado y se aleja un paso más del acuerdo nuclear en su intento de presionar a Europa para que adopte medidas urgentes que le ayuden a superar los castigos impuestos por Donald Trump. Los expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) desplazados a Teherán confirmarán este lunes que «el proceso de enriquecimiento del uranio superará el 3,67%» -el porcentaje necesario para fines civiles-, tal y como adelantó el portavoz de la Organización de la Energía Atómica de Irán, Behruz Kamalvandí. De momento, la república islámica se fija «un nuevo límite del 5%» de enriquecimiento, lo necesario para el suministro de combustible para alimentar a las centrales eléctricas del país, según Kamalvandí.

Es el segundo gran paso que da Irán en su alejamiento del pacto tras el anuncio hace una semana de que superaba ya los 300 kilogramos de uranio enriquecido y no será el último ya que dentro de otros 60 días llegarán nuevas medidas. El viceministro de Exteriores, Abas Araqchí, se refirió al reactor de agua pesada de Arak, cuya «modernización se ha pospuesto», pero que si los firmantes que permanecen en el acuerdo nuclear no logran avances, «lo devolveremos a la situación anterior». Arak es clave por su capacidad de producir plutonio.

EN SU CONTEXTO

2015
es el año en el que se alcanzó el acuerdo nuclear entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China- además de Alemania.
Condiciones.
A cambio del levantamiento progresivo de las sanciones, Teherán aceptaba reducciones en el grado de enriquecimiento de uranio, número de centrifugadoras autorizadas para ello, modificaciones en el reactor de agua pesada de Arak... bajo la estricta supervisión de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
4
años ha durado la esperanza que trajo aquel acuerdo. El pasado 8 de mayo EE UU anunció que se retiraba del pacto. Dos meses antes, la OIEA había confirmado que Irán seguía cumpliendo las condiciones impuestas.

La salida unilateral de Trump del «peor pacto posible» dio paso a todo un año en el que los iraníes siguieron respetándolo pese a las sanciones. Esto terminó cuando el presidente, Hasán Rohani, dio un ultimátum de dos meses a los países europeos para que adoptaran medidas que les permitieran superar la sanciones. Teherán considera que el texto le permite dejar de cumplir algunos compromisos debido a que uno de los firmantes, Estados Unidos, viola los suyos, y lo está haciendo de forma anunciada y pausada ante la impotencia de Europa.

En la última cumbre de seguimiento del acuerdo celebrada en Viena, la UE presentó el mecanismo de Apoyo al Intercambio Comercial (Instex, en sus siglas en inglés), un sistema diseñado para poder mantener las relaciones comerciales con Irán, que fue «un paso adelante, pero insuficiente», como adelantó Araqchi. El ministro de Exteriores, Javad Zarif, recordó entonces que «los europeos se comprometieron a garantizar la venta del petróleo de Irán, y no lo hicieron; los europeos se comprometieron a garantizar el transporte, que tampoco lo cumplieron; y también se comprometieron a garantizar el retorno de los activos iraníes y tampoco lo cumplieron».

«Preocupación» europea

El anuncio de la república islámica fue calificado de «violación» del acuerdo por parte de Emmanuel Macron, quien telefoneó a Hasán Rohani para «intentar explorar antes del 15 de julio medidas que resuciten el diálogo entre todas las partes». Alemania se mostró «extremadamente preocupada» ante el nuevo escenario y el Reino Unido urgió a los iraníes a «detener estos cambios y volver a ser fiel a los compromisos». Pero desde Irán lo que esperan son hechos en forma de medidas concretas contra las sanciones de Trump y no palabras. Robert Malley, presidente de la organización Crisis Group, declaró al diario 'The New York Times' que, «hasta cierto punto, los europeos intentarán mostrar a los iraníes que su comportamiento les hará pagar un precio, justo los mismo que los propios iraníes esperan demostrar a Estados Unidos. Si no se detiene esta espiral, tarde o temprano el pacto podría desarmarse».

Desde Oriente Medio la reacción más contundente fue la de Israel, cuyo primer ministro, Benjamín Netanyahu, consideró el anuncio como «un paso muy, muy peligroso» porque acerca a los iraníes cada vez más a la bomba atómica. Esta eras la postura defendida por el Estado judío incluso cuando los informes del OIEA avalaban el comportamiento de su gran enemigo regional.