Irán planta cara a las nuevas sanciones

El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, aclamado en un acto con estudiantes./EFE
El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, aclamado en un acto con estudiantes. / EFE

Las autoridades admiten que la medida de Washington será la más dura impuesta contra el país, que ya practica una economía de resistencia

MIKEL AYESTARANJerusalén (Israel)

Alí Jamenei preparó a Irán para la nueva ronda de sanciones que impondrá Estados Unidos a partir de este domingo y que serán «las más importantes de la historia», según el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo. Los nuevos castigos se sumarán a los que ya están en vigor desde agosto e incluirán la venta de petróleo, la prohibición a las transacciones financieras con su Banco Central y restricciones para el sector portuario. Rusia, Francia, Reino Unido, Alemania y China, firmantes del acuerdo nuclear con la república islámica en 2015, condenaron la decisión de Donald Trump e insistieron en su intención de mantener vivo el pacto y trabajar para hacer frente a las medidas de Estados Unidos. La situación es complicada porque los castigos de Washington afectarán a todos aquellos que mantengan relaciones comerciales con los iraníes, lo que supondrá penalizaciones para las empresas europeas que sigan operando en el país. Muchas multinacionales ya han decidido abandonar Irán para evitar problemas.

El líder supremo quiso tranquilizar a la población y aseguró: «No hay motivo para estar preocupados. Deberíamos esperar y ver que Estados Unidos no podrá adoptar ninguna medida contra la nación iraní, grande y valiente». Unas palabras que contrastan con la realidad de un país en el que los hidrocarburos suponen el 80% de las exportaciones y donde la «economía de resistencia» impuesta por las autoridades para intentar diversificar la economía no ha logrado acabar con la dependencia del petróleo.

La aplicación de los castigos será progresiva y Pompeo señaló que Estados Unidos eximirá temporalmente a ocho países o «jurisdicciones» territoriales que han hecho «esfuerzos» por reducir sus importaciones de petróleo de Teherán. Uno de los países que podrá seguir comprando crudo de Irán es Japón.

Aviones de combate

Para Jamenei, «el EE UU de hoy es mucho más débil que el de hace 40 años» y aseguró que es el «perdedor» en el pulso que libra con la república islámica desde el triunfo de la revolución en 1979. En medio de un clima marcado por el pesimismo en las calles ante un panorama que se presenta complicado, los iraníes informaron de la inauguración de la línea de fabricación de su primer avión de combate de diseño y producción interna llamado 'Kowsar'. Lo presentaron como «un símbolo de la lucha contra la arrogancia global», en alusión a Estados Unidos, y como ejemplo de que las sanciones no pueden doblegar al país.

Expertos y analistas tildan la política exterior de Trump de «imprevisible» por el carácter del presidente, pero en lo que se refiere a Irán su estrategia es clara y sigue los parámetros marcados por Israel, su gran aliado regional. Estadounidenses e israelíes buscan asfixiar a un régimen islámico donde el rial está en caída libre y se producen protestas semanales desde comienzos de año debido a la grave situación económica y a la certeza de que empeorará aun más a partir de mañana. Pese a que los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) certifican que Teherán cumple con todo lo acordado, estadounidenses e israelíes desconfían y esperan frenar su expansión regional a base de sanciones.

Funesto recuerdo

Barack Obama castigó a Irán de la mano del resto de la comunidad internacional en 2012 con el objetivo de forzar a la república islámica a aceptar un pacto que limitara su actividad nuclear. El efecto de las sanciones fue demoledor y obligó a los iraníes a negociar un acuerdo por el que se comprometieron a limitar el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento progresivo de las medidas punitivas que provocaron una inflación del 40% en 2013 y una devaluación del rial de hasta un 80% respecto al dólar.

Los precios de los productos básicos y el combustible se dispararon, el presupuesto nacional era cada vez más escaso por la imposibilidad de vender petróleo y los ahorros de los ciudadanos perdieron todo su valor tras la devaluación de la moneda. Una situación que se produjo hace tan solo cinco años, que los iraníes no han olvidado y que vuelve a amenazar al país desde la llegada de Trump a la presidencia.

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