Putin sigue ocultando su vida privada y a sus parejas

Putin y Kabáyeva en una imagen de 2013./Reuters
Putin y Kabáyeva en una imagen de 2013. / Reuters

El Kremlin no aclara si la nueva pareja del presidente es la excampeona mundial de gimnasia rítmica, Alina Kabáyeva

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

Pese a que el Kremlin sigue negándose a aclarar si la nueva pareja del presidente Vladímir Putin es o no la excampeona mundial de gimnasia rítmica, Alina Kabáyeva, muchos medios de comunicación del país lo dan por hecho y la siguen allá a donde va cada vez que tienen ocasión. La última oportunidad de obtener imágenes de ella se produjo el pasado domingo, el día de las elecciones presidenciales, cuando fue a votar.

Esta vez, no sólo posó con agrado ante las cámaras, sino que además habló largo y tendido con los reporteros, algo que no suele ser muy habitual. «Fui diputada de la formación (gubernamental) Rusia Unida y todos sabemos a qué candidato apoya este partido y acabó de votar por él», declaró Kabáyeva ante las cámaras del canal REN TV sin mencionar expresamente a Putin.

Según sus palabras, «el motivo de mi elección se debe a que, gracias a la política de ese candidato, Rusia ha logrado en el deporte resultados significativos. He dedicado toda mi vida al deporte, recuerdo en qué condiciones entrenábamos antes y cómo todo ha mejorado ahora. Dijo estar segura de que a esa persona «le votará la mayoría y será el vencedor» de los comicios, como luego se confirmó.

Putin anunció el divorcio con su primera mujer, Liudmila Pútina, en junio de 2013, tras 30 años de matrimonio y dos hijas en común. Aparecieron juntos para dar la noticia en el descanso de un espectáculo de ballet en el Palacio de Congresos del Kremlin y aseguraron que lo hacían de muto acuerdo y de forma amigable.

Resulta que, desde hacía cinco años antes, no cesaban los chismorreos sobre el supuesto romance de Putin con Kabáyeva, que es 31 años más joven que él. El periódico 'Moskovski Korrespondent' lanzó la noticia de aquella relación y, qué casualidad, tuvo que cerrar poco después debido a problemas financieros. Pero los rumores continuaron.

En septiembre de 2013, unas semanas después de que todo el mundo supiera que el presidente ruso había comenzado los trámites para separarse de Liudmila, la prensa rusa volvió a la carga con nuevas revelaciones sobre su relación con Kabáyeva. Esta vez aseguraron nada menos que la parejita se había casado en secreto en una iglesia del monasterio de Iversk, cercano a Valdái (región de Nóvgorod). El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, lo negó en redondo.

Año y medio después, surgieron informaciones sobre el nacimiento de un hijo de Putin con la campeona olímpica, que también fueron desmentidas. No obstante, en las redes sociales han aparecido repetidamente fotos de Kabáyeva con un niño, que los medios oficiales rusos presentan, no como su hijo, sino como un sobrino. Hace dos años, volvieron a aparecer informaciones sobre el supuesto enlace del presidente y la deportista, pero no en Valdái, sino en el monasterio de la isla Valaam, en el lago Ladoga.

Mientras tanto, Liudmila se casaba con el magnate ruso, Artur Ocheretni, dueño de varios negocios inmobiliarios, de una editorial y accionista del gigante energético Gazprom. Dirige además una Fundación para el desarrollo de la comunicación. Ocheretni es 20 años más joven que la exesposa de Putin y entre sus activos se encuentra también una fulgurante mansión de 450 metros cuadrados y 5.000 de terreno en Biarritz, a orillas del Golfo de Vizcaya. Las obras de este palacete han sido suspendidas por orden de las autoridades municipales por no contar con los correspondientes permisos.

En abril de 2016, durante el baño de masas televisivo de cada año, en el conocido programa 'Línea directa con el presidente', Putin dijo llevarse con Liudmila mejor que cuando estaban juntos. «Mantenemos una relación muy buena, quizá mejor que antes», aseguró el primer mandatario ruso. Liudmila y su nuevo esposo se dejan ver poco. Alguna foto de viaje o de participación en algún evento se publican de vez en cuando.

La que tiene una mayor presencia es Kabáyeva, organizadora de certámenes de gimnasia, cursos para niños y diversos tipos de concursos como el celebrado en febrero por Gazprom. Lleva su nombre y se llama 'Liga de las campeonas'. A principios de mes, fue invitada y recibida en Minsk por el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, en el marco de un campeonato de gimnasia rítmica e inauguración del Palacio de la Gimnasia de la capital bielorrusa. Agasajos todos ellos que no tienen otros grandes campeones del deporte ruso.

Además, Kabáyeva, tras ser diputada, Putin la promovió al puesto de presidenta del consejo de administración del Grupo Mediático Nacional (NMG), un relevante consorcio que engloba cabeceras históricas como Izvestia o influyentes canales de televisión como REN-TV. Parece evidente que algo la une al máximo dirigente ruso por mucho que el Kremlin insista en negarlo.

 

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