Putin saldría beneficiado si EEUU aplica sanciones contra Arabia Saudí por el caso Khashoggi

Putin saldría beneficiado si EEUU aplica sanciones contra Arabia Saudí por el caso Khashoggi

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

La desaparición y probable asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi se ha convertido en un caso que podría terminar beneficiando al presidente Vladímir Putin, a quien en Occidente también le acusan de estar detrás de numerosos asesinatos y del intento de envenenamiento en Salisbury del ex agente soviético, Serguéi Skripal, y su hija, el pasado mes de marzo. Una de las medidas que Riad contempla ante posibles sanciones de Estados Unidos es reforzar la todavía incipiente relación que mantiene con Moscú

El jueves, en el marco del llamado Club Internacional de Debate de Valdái celebrado en Sochi, Putin dijo que no hay que «apresurarse» a extraer conclusiones sobre lo sucedido con Khashoggi. «Tenemos que esperar a ver los resultados de la investigación», añadió. Según sus palabras, «dicen que el asesinato ocurrió en Estambul, pero no han presentado pruebas. No sabemos lo que pasó realmente». La sombra del máximo dirigente ruso se proyecta todavía sobre sonados asesinatos como el de la reportera, Anna Politkóvkaya, o el ex agente Alexánder Litvinenko, entre otros muchos.

El jefe del Kremlin cree además que Washington «tiene cierta responsabilidad en lo sucedido », ya que el periodista «vivía allí». «¿Y vamos a dar pasos para estropear las relaciones?» con Arabia Saudí, se preguntó, subrayando que «si alguien sabe lo que pasó, espero que presente pruebas». Putin señaló que solo en tal caso su país «dará pasos» concretos. «A nosotros nos han acusado de emplear armas químicas -en el caso Skripal- y nos han aplicado sanciones sin ninguna prueba».

Rusia y Arabia Saudí eran enemigos irreconciliables hasta hace muy poco. Riad dio apoyo a los muyahidines afganos en su lucha contra la tropas soviéticas y también a los separatistas chechenos durante las dos guerras que mantuvieron con el Ejército ruso. Además, Rusia ha acusado siempre a los saudíes de financiar el terrorismo islámico a nivel global.

Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado. En un contexto en el que la influencia del Kremlin es cada vez más patente en Oriente Próximo, Putin lleva meses dando pasos de acercamiento a Arabia Saudí. Expertos rusos hablan incluso de un supuesto plan del Kremlin para mediar y tratar de reconciliar a Riad y Teherán, iniciativa que ahora mismo no parece que tenga ningún viso de materializarse.

Hace justo un año, tuvo lugar la primera visita a la corte de Putin de un rey saudí. Salmán Bin Abdelaziz dijo sentirse «feliz» de estar en Rusia al ser recibido por el presidente ruso en el Kremlin. A partir de ese momento, los contactos bilaterales han ido en aumento. Aunque con posiciones diferentes, ambas partes desean pacificar Siria y colaboran estrechamente para estabilizar los precios del petróleo en el mercado internacional.

El pasado 14 de junio, el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, asistió al partido de fútbol de la selección de su país contra la de Rusia en el estadio moscovita de Luzhnikí. Estuvo acompañado por Putin, con quien mantuvo conversaciones de profundo calado político y económico, según el comunicado que difundió entonces el servicio de prensa de la Presidencia rusa.

El jefe del Kremlin acaba de verse, el pasado 3 de octubre, también con el ministro de Energía saudí, Khalid al Falih, durante la Semana Energética de Moscú, y planea volver a reunirse con el príncipe heredero, con Bin Salman, durante la cumbre del G20 en Argentina de finales de noviembre. Así lo asegura el viceministro de Exteriores ruso, Mijaíl Bogdánov.

Además, esta semana, el embajador de Arabia Saudí en Jordania, Khalid Bin Turki al Saud, expresó el deseo de que el jefe del Estado ruso viaje lo antes posible a Arabia Saudí. Entre el 23 y el 25 de octubre tendrá lugar en Riad el foro económico considerado el «Davos del desierto» y, aunque no hay nada oficial sobre la posibilidad de que acuda Putin, es seguro que habrá delegación rusa en medio del boicot de algunos países occidentales. Como demostración de que Moscú ha intensificado el vector árabe en sus relaciones internacionales, el miércoles estuvo en la capital rusa el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi.

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