Rusia y Colombia protagonizan un duro intercambio diplomático por Venezuela

Simpatizantes de Juan Guaidó increpan a las fuerzas de seguridad chavistas en una calle de Caracas./REUTERS
Simpatizantes de Juan Guaidó increpan a las fuerzas de seguridad chavistas en una calle de Caracas. / REUTERS

Las autoridades de Bogotá rechazan las advertencias de Moscú ante un hipotético uso de la fuerza militar en apoyo a Guaidó

DAGOBERTO ESCORCIABogotá

La grave crisis que sufre Venezuela ha enzarzado en una contienda diplomática a los gobiernos de Rusia y Colombia. Moscú advirtió de que si los Estados que respaldan a la oposición, que encabeza el autoproclamado presidente encargado Juan Guaidó, utilizan la fuerza militar, ellos interpretarán este acto como una agresión contra un país soberano.

Las autoridades de Bogotá consideraron semejante declaración de suma gravedad e importancia. La respuesta contundente de Iván Duque, presidente del país, no se hizo esperar. «Colombia no está en el plan de agredir a ningún Estado, pero está en su deber de defender la Carta Democrática Interamericana y de denunciar con claridad y contundencia los abusos de la dictadura de Venezuela», aseguró.

Mientras los venezolanos continúan padeciendo las inclemencias de la falta de luz, agua, alimentos y medicinas, salen a la calle a protestar y son reprimidos por las fuerzas de Nicolás Maduro, el Gobierno ruso adopta la postura de defender al Ejecutivo del líder chavista. De la misma forma que Estados Unidos ha demostrado su apoyo incondicional a Guaidó, el Kremlin hace lo propio con su aliado.

LAS CLAVES

El toque de atención.
El Parlamento ruso diceque vería una intervencióncomo «una agresión contraun Estado soberano»
La respuesta de Duque.
«Colombia está en sudeber de denunciar conclaridad y contundencialos abusos de la dictadura»

La carta, enviada por el embajador ruso en Colombia, Serguéi Koshkin, con la declaración aprobada por el Parlamento ruso el pasado 27 de febrero llegó el 28 de marzo al despacho del presidente de la Cámara de Representantes de Colombia, Alejandro Chacón. En la misma, Moscú considera que «el uso ilegítimo de la fuerza militar contra Venezuela por parte de otros Estados que respaldan a la oposición será interpretado por el Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia solamente como un acto de agresión contra un Estado soberano y una amenaza a la paz y seguridad internacionales».

En la misma declaración, el Gobierno ruso considera que «toda la ayuda humanitaria que se pretendía introducir en Venezuela a través de la frontera colombiana, el pasado 23 de febrero, solo obedecía al interés de Estados Unidos y otros países aliados «de provocar una guerra civil a gran escala y llevar a cabo en lo sucesivo una intervención armada en ese Estado».

El canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, también respondió a la carta rusa: «Las acusaciones contenidas en dicha declaración no corresponden a la realidad y constituyen una distorsión de la posición de Colombia, compartida por varios países de la región, y de sus actuaciones concretas en relación con el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro en Venezuela».

«Presión internacional»

El rechazo de Bogotá a la declaración de Moscú fue sostenido claramente por el mandatario colombiano, que señaló que el camino a seguir es el cerco diplomático. «Esperamos que, con la gran presión internacional y con las sanciones que se vienen imponiendo, sea el pueblo el que dé rápidamente esa transición internacional, y que las personas que han sido leales a un régimen dictatorial puedan ubicarse en el lado correcto de la historia y permitir que esa transición institucional se dé», indicó Iván Duque. El colombiano fue el primer presidente sudamericano que declaró su apoyo incondicional al también máximo dirigente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó.

El cruce de declaraciones entre rusos y colombianos se produjo en una jornada en la que fueron muchos los venezolanos que vencieron la resistencia de la Guardia Nacional Bolivariana para cruzar el puente fronterizo Simón Bolívar -cerrado desde febrero por Maduro- y entrar a Colombia. Los senderos de paso ilegal están anegados por la crecida del río Táchira debido a las lluvias de los últimos días.

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