Rusia sigue de cerca la evolución de la disputa entre Italia y la UE por el presupuesto

El presidente ruso, Vladímir Putin (d), y el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, durante su reunión./Efe
El presidente ruso, Vladímir Putin (d), y el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, durante su reunión. / Efe

El primer ministro italiano, Giussepe Conte, visitó a Vladímir Putin en el Kremlin en plena tormenta por su enfrentamiento con Bruselas

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

En plena tormenta entre Roma y Bruselas a cuenta de los presupuestos, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, visitó al presidente Vladímir Putin el pasado miércoles en el Kremlin. Un toque de atención claro, a juicio de los analistas rusos, de que, si las cosas se complican en el pulso que mantiene el actual Gobierno populista italiano con la Unión Europea, Rusia sería una de las posibles tablas de salvación del país transalpino.

Gran parte de la prensa rusa e internacional aseguró que Conte plantearía a Putin la compra de bonos italianos para detener su caída, pero, durante la rueda de prensa conjunta que ambos ofrecieron al final de las conversaciones, el mandatario ruso sostuvo que ni siquiera hablaron del asunto.

«No hemos abordado esta cuestión. El primer ministro no ha planteado ese tema durante nuestras conversaciones», dijo Putin. Según sus palabras, «los cimientos de la economía italiana son sólidos, confiamos en lo que hace el Gobierno de Italia (...) las cosas se solucionarán de una u otra forma».

Pero Conte se reunió también con su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, con quien, al parecer, sí habló de la deuda italiana. No hubo, sin embargo, ninguna decisión concreta al respecto. Muchos expertos rusos creen que Moscú ha adoptado una posición de observación a la espera de ver cómo campea Roma el temporal con la UE y hasta dónde está dispuesta a llegar.

La Comisión Europea ha rechazado el borrador presupuestario presentado por Italia, una decisión sin precedentes, por incumplir las normas de déficit y después de escuchar que Roma no tiene intención de modificar esas cuentas. En este sentido, el Gobierno italiano tiene ahora hasta el 13 de noviembre para mover ficha, enviar un nuevo documento o entrar en una fase de enfrentamiento más aguda todavía.

La profesora de la cátedra de Procesos de Integración Económica del Instituto de Relaciones Exteriores de Moscú (MGIMO), Elena Máslova, sostiene que «Italia, ya desde los tiempos de la Unión Soviética, nunca temió trabajar en Rusia. Hay intereses económicos mutuos muy relevantes». La experta considera que «Italia necesita nuestros carburantes y nosotros su alta tecnología y sus artículos de consumo». Al mismo tiempo, Máslova subrayó que Italia «está condicionada a causa de su pertenencia a la UE y a la zona euro».

El jefe del Gobierno italiano abogó el miércoles ante Putin por el levantamiento de las sanciones impuestas por la Unión Europea a Rusia tras la anexión de Crimea y por atizar el conflicto en las regiones separatistas del este de Ucrania. En la víspera del viaje a Moscú de Conte, el viceprimer ministro y ministro de Interior de italiano, Matteo Salvini, advirtió que su país se opondrá a que sean prolongadas las sanciones después de enero.

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