Bruselas se prepara para castigar a Italia

El ministro de Interior italiano, Matteo Salvini./EFE
El ministro de Interior italiano, Matteo Salvini. / EFE

La Comisión aplaza una semana el paquete de medidas sancionadoras contra Roma por su presupuesto desbocado

S. ARROYOCorresponsal. Bruselas

Bruselas se contiene. Al menos una semana más. La referencia es el próximo miércoles. Ese día la Comisión Europea emitirá sus conclusiones definitivas sobre los proyectos presupuestarios que han presentado los países del club. Y la negativa de Italia, la tercera potencia de la zona euro, a corregir los puntos más conflictivos del suyo (leáse el incremento del déficit en un 2,4% el próximo año), confirmada por carta desde Roma la noche del martes ahondará en una crisis institucional de incierto recorrido.

Lo previsible, de momento, es que ese día 21, el Ejecutivo comunitario abrirá la caja de los truenos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) proponiendo que Italia entre en un procedimiento por déficit excesivo, que contempla la posibilidad de imponer sanciones millonarias.

El escenario, el esperado teniendo en cuenta el enroque que desde hace semanas mantiene el Gobierno del ultraderechista Mateo Salvini y el populista Luigi Di Magio, no fue siquiera deslizado ayer en la capital comunitaria. Mejor no responder en caliente. Ningún anuncio ni valoración más allá de «confirmar que hemos recibido el plan revisado» y que ahora «debe ser analizado» con la vista puesta en el miércoles. El término «revisado», que utilizó un portavoz comunitario, suena a eufemismo.

Porque Roma mantiene el porcentaje del 2,4%, lo que supone triplicar el que había comprometido, y eso se traduce en un aumento del gasto fuera de la senda que se impone en el club. El mayor movimiento de riesgo para el país que lastra un déficit del 131% del PIB, el más alto de los socios.

Bruselas tumbó el proyecto el 23 de octubre en una decisión sin precedentes en la UE. Desde entonces se había optado por la cautela en el discurso, por no hostigar, confiando en que Roma recapacitase. Pero no lo ha hecho.

En la carta de cuatro folios que el ministro de Economía italiano, Giovanni Tria, dirigió el martes al vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, y a Pierre Moscovici, comisionado responsable de Asuntos Económicos, se pide «flexibilidad» a Bruselas; que tenga en cuenta que el país tiene que hacer frente a «gastos excepcionales» relacionados con el derrumbe del puente Morandi de Génova y los efectos del temporal que dejó una treintena de muertos.

«Límite intransitable»

Tria se compromete a que su Gobierno vigilará que el anunciado déficit se contenga en el 2,4% -será un «límite intransitable»-, vislumbra que este concepto caerá del 131,2% de 2017 al 126% en 2021 (un cálculo que Bruselas no comparte) y esboza medidas para incrementar los ingresos como la «venta de inmuebles del Estado», que según Roma permitiría obtener 18.000 millones de euros.

Bruselas que sigue confiando en que sean los mercados los que enderecen los planes de Roma -la Bolsa de Milán abrió ayer cediendo un 1,21%, y la prima de riesgo llegó a los 317 puntos básicos-, también teme el efecto contagio.

El mecanismo de intervención contra Italia por déficit excesivo conllevaría extremar la vigilancia sobre el país (España saldrá este año de esa situación) al que se obligaría a aplicar medidas correctoras. Pero también castigos más duros como el portazo a los fondos estructurales e incluso una multa multimillonaria. Rebasaría los 3.400 millones, teniendo en cuenta que el cálculo se realiza sobre la base del 0,2% del PIB.

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