Desembarcan en Sicilia 47 inmigrantes doce días después de su rescate

El barco de la ONG Sea Watch, antes de entrar en el puerto de Siracusa (Italia)./Reuters
El barco de la ONG Sea Watch, antes de entrar en el puerto de Siracusa (Italia). / Reuters

El barco de la ONG Sea Watch atraca en Siracusa tras el compromiso de ocho países de hacerse cargo de los náufragos

DARIO MENORRoma

Tras doce días de espera, los 47 inmigrantes (15 de ellos menores de edad) rescatados en el Canal de Sicilia por la nave de la ONG alemana Sea Watch pudieron este jueves por fin tocar tierra. Lo hicieron en el puerto siciliano de Siracusa después de que el Gobierno italiano diera su brazo a torcer y les permitiera desembarcar al obtener el compromiso de otros ocho países europeos de que se harán cargo de los extranjeros.

Roma insistió en que se trata sólo de una cesión temporal y seguirá tratando con mano dura a las naves de las ONG que operan en el Mediterráneo Central para socorrer a los inmigrantes que tratan de llegar a Europa tras zarpar desde las costas libias. Es la segunda vez en un mes que Sea Watch tiene que esperar durante días en el mar a que los países europeos se pongan de acuerdo hasta que obtiene 'luz verde' para desembarcar a las personas que rescató.

Matteo Salvini, ministro del Interior y líder de la Liga, amenazó con que si otro barco de una ONG pretende hacer llegar a indocumentados en Italia, se encontrará los puertos cerrados. «Lo volveré a hacer otra vez», aseguró. Explotando el filón xenófobo que tan buenos réditos le está dando en las encuestas, Salvini animó una vez más a la Justicia a investigar a las organizaciones humanitarias que operan en Canal de Sicilia por las supuestas irregularidades que, a su juicio, estarían cometiendo.

Sus palabras ya tuvieron eco en el pasado en la Fiscalía, que retuvo durante semanas al barco de la ONG española Open Arms, aunque luego la Justicia archivó el caso. Ante las amenazas de Salvini, Sea Watch pidió apoyo en las redes sociales para afrontar los costes legales de los procesos que teme que se le abran. «Nos debemos preparar para lo peor».

Los palos en las ruedas que los Estados europeos ponen a las ONG y la disminución en el número de militares y de la Guardia Costera que operan en el Mediterráneo para socorrer a los indocumentados ha hecho de esta ruta migratoria la más peligrosa del mundo, según denunció el pasado miércoles el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Esta organización estimó que en 2018 murieron o desaparecieron en el Mare Nostrum 2.275 personas cuando trataban de llegar a Europa. El trayecto más peligroso es el que lleva desde Libia hacia Italia y Malta, en el que se dejó la vida una de cada 14 personas que lo intentaron, un drástico empeoramiento respecto al año anterior.

 

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