El discurso del odio y la violencia desborda al movimiento de los 'chalecos amarillos'

Ingrid Levavasseur, con gafas de sol, es increpada por un 'chaleco amarillo' en las protestas del pasado domingo en París./AFP
Ingrid Levavasseur, con gafas de sol, es increpada por un 'chaleco amarillo' en las protestas del pasado domingo en París. / AFP

Los partidos franceses salvo el de Marine Le Pen salen a la calle contra los ataques antisemitas de manifestantes radicalizados

PAULA ROSASCorresponsal. París

Insultos antisemitas, ataques contra la Policía e intolerancia ante las voces discordantes. El movimiento de los 'chalecos amarillos' acaba de cumplir tres meses salpicado por las violencias, verbales y físicas, de sus miembros más extremistas. La opinión pública francesa, hasta ahora firmemente detrás de este fenómeno diverso y sin líderes que reivindica una mayor justicia social y fiscal, empieza a volverse en su contra y ya son más los que piden acabar con la movilización que los que la respaldan.

Sábado tras sábado, las protestas de los 'chalecos amarillos' dejan imágenes lamentables de violencia orquestada, destrozos de mobiliario urbano, comercios o bancos, y asaltos a edificios públicos. Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido, posiblemente, los insultos e injurias antisemitas lanzadas contra el filósofo francés Alain Finkielkraut este fin de semana en París y que la Fiscalía está investigando. Un pequeño grupo de manifestantes lo reconoció cuando salía de un taxi y la emprendieron contra él gritándole «sucio sionista de mierda», «vas a morir, Dios va a castigarte. Irás al infierno» o «fascista, vete a tu casa a Israel».

AGRESIONES

Alain Finkielkraut.
Participantes en las protestas del sábado llamaron al filósofo «sucio sionista» y «fascista»
Ingrid Levavasseur.
La enfermera que impulsó una lista de 'chalecos' para las europeas fue atacada en la calle el domingo

La Policía se interpuso y ayudó a escabullirse a Finkielkraut. Sin embargo, este no es un incidente aislado. Ya el fin de semana anterior varias pintadas antisemitas aparecieron tras el paso de la protesta. Estas muestras de odio contra la población judía son las que han llevado a las autoridades a convocar para hoy una gran concentración en París en la que van a participar casi todos los partidos menos la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, que no ha sido invitada.

Cabe señalar que los 'chalecos amarillos' no son un movimiento antisemita ni tampoco es violento en sí mismo. Pero la radicalización de una parte de sus integrantes -bien sea por la infiltración de elementos de ultraizquierda y ultraderecha o por la evolución de algunos de sus miembros a posiciones más extremistas- inquieta a los franceses y ha alejado a algunas de las figuras más visibles de sus inicios, como la bretona Jacline Mouraud. Otra de sus impulsoras, la enfermera Ingrid Levavasseur, que lanzó una lista de 'chalecos amarillos' para las europeas de la que ha tenido que desmarcarse finalmente por las críticas, era este domingo insultada y vapuleada en una marcha en París por una masa que no ha aceptado sus aspiraciones políticas.

Contra la Policía

Otra de las imágenes que han causado conmoción este fin de semana ha sido el brutal ataque a un vehículo policial en Lyon. En un vídeo grabado por los propios agentes puede verse cómo numerosos manifestantes lanzan piedras y objetos contra el coche que intenta, desesperadamente, salir de un atasco. Los proyectiles rompen incluso una de las ventanillas y la conductora, una agente que llevaba dos meses de servicio, acaba en lágrimas por la tensión.

Los 'chalecos amarillos' siguen copando la actualidad francesa, aunque las cifras de participación en las manifestaciones han ido en notable descenso. Si el primer sábado, el 17 de noviembre, fueron más de 280.000 franceses los que desfilaron por las avenidas del país o se congregaron en sus rotondas, este último fin de semana apenas han sido 41.500 en toda Francia. El apoyo popular también ha ido a la baja. Lejos queda ese casi 70% de franceses que en noviembre animaba a los 'chalecos amarillos' a seguir adelante. Ahora, según un sondeo de Elabe publicado por el canal BFM, un 56% prefiere que el movimiento ponga fin a las protestas, 15 puntos más que hace tan solo un mes.