Europa mantendrá tres años más los aranceles al acero

Bobinas de acero./Archivo
Bobinas de acero. / Archivo

La tasa del 25% blinda la producción en los países del bloque de la mayor entrada de producto exterior por el proteccionismo de Trump

SALVADOR ARROYO (CORRESPONSAL BRUSELAS)Bruselas

Los fabricantes europeos de acero se encuentran aún en una «posición débil» por la sobrecapacidad del mercado mundial y las prácticas desleales de socios comerciales como China, Turquía o Rusia. Estas son las claves que se dan en Bruselas para perpetuar desde este viernes los aranceles del 25% a las importaciones de veintiséis variedades de acero. La medida se adoptó con carácter provisional en julio y vencía este mes. Pero la UE ha decidido mantenerla durante al menos tres años más porque los riesgos para el sector no se han disipado.

Las restricciones al acero que la Administración de Donald Trump activo en marzo del pasado año están en el origen del problema. Estados Unidos impuso una carga también del 25% para proteger su producción. Y ese tapón ha disuadido a muchos proveedores internacionales, que vienen desviando sus exportaciones hacia el territorio comunitario al encontrar menos atractivo el mercado norteamericano.

«Estas medidas están totalmente en línea con los compromisos de la UE con la OMC (Organización Mundial del Comercio) y se han diseñado cuidadosamente para preservar» la fabricación local y garantizar «una competencia efectiva en el mercado europeo del acero», se defiende desde la Comisión Europea que considera que el paquete de medidas en ningún caso va a generar problemas de suministro a las empresas que se sirven de esta materia prima.

Los aranceles se aplican a 26 categorías de productos de acero y establecen cuotas máximas de importación por encima de las cuales se seguirá aplicando la carga impositiva del 25%. Los límites a los flujos del exterior se han establecido «conservando plenamente los niveles tradicionales de importaciones en la UE y se incrementarán progresivamente». Un sistema que, en realidad, es muy similar al que venía aplicándose desde agosto, aunque con algunas modificaciones que minimizarían interrupciones puntuales del comercio. Por ejemplo, los principales países proveedores se beneficiarán de cuotas individuales basadas en sus propias importaciones históricas. Una especie de 'quid pro cuo'.

Estas medidas permanecerán vigentes desde este 2 de febrero y tienen la condición de definitivas, aunque lestablece que serán de aplicación durante un periodo de tres años. Bruselas contempla revisarlas «en caso de que también las circunstancias». En definitiva, podrían levantarse antes si Washington diera un (hoy improbable) golpe de timón y se alejase del proteccionismo.