Los 'anticasta' y la izquierda, a punto de cerrar un acuerdo de Gobierno en Italia

Salvini atiende a la prensa en el Senado de Italia. /EFE
Salvini atiende a la prensa en el Senado de Italia. / EFE

El Partido Democrático habría aceptado la continuidad de Giuseppe Conte como primer ministro, como le exigía el Movimiento 5 Estrellas

DARÍO MENORCorresponsal en Roma

En los catorce meses que ha durado como primer ministro, Giuseppe Conte se ha metido en el bolsillo a buena parte de los italianos. Y eso que debutó en el cargo con el pie cambiado por haber hinchado un currículum que ya resultaba digno de admiración sin necesidad de florituras. Este antiguo profesor de Derecho Privado en la Universidad de Florencia ha resultado ser la cara más amable y respetable de la difícil coalición gubernativa entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga que el líder de esta última formación, Matteo Salvini, hizo saltar por los aires el pasado 8 de agosto. Con un índice de popularidad del 61% (sólo le supera el presidente de la República, Sergio Mattarella), Conte parece tener buenas posibilidades para seguir como jefe de Gobierno, pues el Partido Democrático (PD) habría aceptado ayer la principal exigencia del M5E para formar un pacto que dé vida a un nuevo Ejecutivo: la continuidad de este respetado jurista como primer ministro.

Su permanencia en el cargo era el nudo gordiano de las negociaciones que mantienen abiertas ambas formaciones y que durante buena parte del día de ayer parecían destinadas a descarrilar. Aunque al final hubo un encuentro por la tarde, por la mañana se canceló la reunión prevista después de que fracasara la entrevista mantenida en la noche anterior por los respectivos líderes del M5E y el PD, Luigi Di Maio y Nicola Zingaretti. Éste último llevaba varios días hablando sobre la necesidad de un cambio en la guía del Gobierno para dar una señal de «discontinuidad», pero habría acabado pasando por el aro. Lo dejó entrever Andrea Marcucci, portavoz en el Senado del PD y miembro del equipo de negociadores, al reconocer que Conte era una persona «digna de confianza».

Al primer ministro saliente, que dimitió del cargo hace una semana en el Senado echándole una dura reprimenda a Salvini, le llegó además ayer un inesperado y poderoso apoyo: el del presidente estadounidense. En un mensaje publicado en las redes sociales, Donald Trump dijo que «empieza a verse bien para el altamente respetado primer ministro de la República italiana». Aseguró que durante la cumbre del G-7 celebrada en Biarritz «representó a Italia de manera poderosa» y consideró que se trataba de un hombre «con mucho talento» que «esperaba» que siguiera al frente del Ejecutivo.

Salvado aparentemente el escollo de la continuidad de Conte, otra de las grandes dificultades en la negociación entre el M5E y el PD estriba en la presencia en el Gabinete de Di Maio, que según los medios locales querría mantenerse como viceprimer ministro y al frente de alguna cartera de peso. Presiona para lograr ese objetivo con su responsabilidad como líder de la formación mayoritaria en el Parlamento, pero por el momento no habría convencido a sus posibles socios. Muy atento a cómo se desarrollan las negociaciones está Salvini, que ayer volvió a exigir la convocatoria de elecciones lo antes posible si el M5E y el PD no dan vida pronto a un nuevo Gabinete. «Llevan días arrastrándose con el reparto de ministerios y de cargos y deben darse prisa. Están perdiendo días y días», criticó Salvini.

En principio parece difícil que la Liga y los 'anticasta' traten de renovar su antigua alianza si fracasan las conversaciones entre estos últimos y el PD. Conte, además, no está por la labor de volver a compartir el poder con Salvini. «Para mí la etapa con la Liga está cerrada y no puede reabrirse por ningún motivo», dejó claro el primer ministro saliente en Biarritz. Conte acudió a la cumbre del G-7 tras presentar su dimisión el 20 de agosto después de que, 12 días antes, Salvini decidiera acabar con la coalición gubernativa que mantenía con el M5E. Dio ese paso animado por los buenos resultados obtenidos por la Liga en las europeas de mayo (34%) y el crecimiento ulterior que le auguraban las encuestas. Esperaba confirmar ese resultado en unas legislativas que le coronaran como primer ministro italiano, pero el posible pacto entre el PD y el M5E aleja de momento esa aspiración.

En este difícil ambiente Mattarella comenzó ayer su segunda ronda de consultas con los partidos, que concluirá hoy recibiendo a las delegaciones de las formaciones más importantes. Si no consigue que se dé vida a un nuevo Gobierno, al presidente de la República no le quedará otra alternativa que disolver el Parlamento, dar carpetazo a la legislatura y convocar comicios el próximo otoño. Se celebrarían poco más de un año y medio después de la anterior cita electoral, que tuvo lugar el 4 de marzo de 2018.

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