Menos de 48 horas para desatascar el 'brexit'

Michel Barnier habla con el secretario de Estado alemán para la UE, Michael Roth, y el ministro de Exteriores belga, Didier Reynders./AFP
Michel Barnier habla con el secretario de Estado alemán para la UE, Michael Roth, y el ministro de Exteriores belga, Didier Reynders. / AFP

La UE presiona a May para que valide los avances logrados en la negociación y se convoque este mes un Consejo Europeo extraordinario

SALVADOR ARROYOCorresponsal. Bruselas

Reuniones hasta casi las tres de la madrugada del domingo. Una comparecencia del negociador principal del 'brexit', Michele Barnier, que se había anunciado para ayer, pero que finalmente no se produjo. Y una información del periódico austriaco 'Der Standard' (Austria ostenta la presidencia temporal de la UE) en la que, citando fuentes del entorno de la Comisión Europea, se apunta al domingo 25 de noviembre como la fecha elegida para la celebración de una posible cumbre extraordinaria en la que los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 deberían validar el acuerdo de salida de Reino Unido.

Estos son tres detalles clave que han reavivado en Bruselas la sensación de que ésta puede ser una semana trascendental para el 'brexit'. Cójase con pinzas. Porque no es la primera vez. Ya en vísperas del Consejo Europeo de octubre -ese que reclamaba un «avance definitivo» en las negociaciones y que se resolvió otorgando más tiempo a la primera ministra Theresa May-, se daba por hecho el 'deal' (acuerdo). Nada de nada.

LA CLAVE

Conversación a puerta cerrada.
Barnier habría confirmadoque «los parámetros» del acuerdo «están en gran medida definidos»

Pero vamos con esos tres nuevos detalles. El primero (acelerón negociador) es un hecho. Se habla incluso de que la «arquitectura» del acuerdo (en su plano técnico) está ya casi montada: ese 'backstop' o solución de urgencia que evitaría la frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte. ¿La última opción barajada? Que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera durante un tiempo 'extra' que supuestamente se añadiría a los 21 meses de retirada transitoria que empiezan a contar el 29 de marzo, fecha oficial del divorcio.

La fórmula se le atraganta al 'gabinete May' -la dimisión más reciente ha sido la de Jo Johnson, que ha reclamado un segundo referéndum-. También añade pólvora a sus críticos en el partido conservador. Y, sobre el papel, parece complicado que supere el filtro del Parlamento británico, ya que Reino Unido mantendría más tiempo sus obligaciones con la UE (incluso como contribuyente) pero (en teoría) ya sin voz ni voto.

«Momento sensible»

El segundo detalle: Michel Barnier no compareció ante la prensa. La convocatoria se había lanzado el pasado viernes. El francés iba a hablar después de informar a los ministros y secretarios de Estado de Asuntos Europeos de los 27, reunidos ayer en Bruselas. Pero se optó por un escueto comunicado. Para bajar la temperatura. Se mantiene la intensidad de la negociación sí, «aunque no se ha llegado todavía a un acuerdo. Algunos asuntos claves permanecen bajo discusión, en particular, una solución para evitar la frontera dura». El texto volvía a remarcar la unanimidad del bloque y también que «los ministros recordaron la necesidad de continuar el trabajo en todos los niveles ante cualquier posible escenario».

Manifestación anti 'brexit' en el centro de Londres.
Manifestación anti 'brexit' en el centro de Londres. / AFP

Pero Barnier, según el 'Finacial Times', que cita a un testigo del encuentro, sí confirmó a los representantes de las capitales que «los parámetros de un posible acuerdo» están «en gran medida definidos». Además, habría justificado el silencio público en la necesidad de que sus palabras no pudieran ser utilizadas por los anti-acuerdo «en un momento especialmente sensible». Sensible porque el 10 de Downing Street, sede del Ejecutivo británico, analiza hoy la actual fase del 'brexit'. Y porque una vez más todo vuelve a fiarse a los apoyos que May obtenga de su gabinete. Y ahora sí, contrarreloj.

Porque -y aquí es donde entra en juego el tercer detalle, el de la cumbre extraordinaria- tiene que ser rápido. Fuentes comunitarias aseguraron que si Londres no ofrece un gesto político claro de apoyo a la 'hoja de avances' técnica antes del miércoles, en menos de 48 horas, no se podría convocar a los jefes de Estado y de Gobierno para el día 25. Sin Consejo Europeo extra, el asunto quedaría ya para el ordinario de diciembre (13 y 14). Y ahí sí, el embrollo apretaría hasta asfixiar. Porque la aprobación de un supuesto Acuerdo de Salida en el Parlamento británico podría requerir tres meses... rayando el 29 de marzo. Y eso si Westmister no lo tumba.

Y mientras May intenta de nuevo sobrevivir en el polvorín de los tories y driblar las presiones de los unionistas irlandeses (DUP) que le dan soporte en la Cámara de los Comunes -y que dinamitarían cualquier acuerdo que deje al Ulster fuera de la regulación del resto de Reino Unido-, ayer los cuatro partidos norirlandeses que repudian el 'brexit' (Sinn Féin, SDLP, Alianza y Verdes) subrayaron la necesidad de que se incluya la «salvaguarda permanente» para el territorio; que este continúe en la unión aduanera y bajo las reglas comunitarias.

Michelle O'Neill, vicepresidenta del Sinn Féin, llegó a advertir que una infraestructura fronteriza en la isla, con puestos de control aduaneros y policiales, «podría convertirse en objetivo de los grupos terroristas que aún operan».

Sánchez: «Si fuera May, convocaría otro referéndum»

Dirigentes europeos como el irlandés, Leo Varadkar, o el luxemburgués, Xavier Bettel, verbalizaron esta idea hace ya tiempo. Pero fue en el Consejo Europeo informal de Salzburgo, el pasado septiembre, cuando por primera vez líderes como Joseph Muscat (Malta) o Andrej Babis (República Checa) defendieron la convocatoria de un segundo plebiscito sobre el 'brexit'. En su caso, con un matiz: deslizaban que la idea formaba parte de una hipótesis de trabajo entre los 27.

Desde ayer, Pedro Sánchez, se ha sumado a la lista de presidentes que abogan por otra consulta en Reino Unido. El socialista, en una entrevista a la versión europea de la web 'Politico' asegura que «si yo fuera Theresa May, convocaría un segundo referéndum, sin duda». En lo que parece una reflexión personal, insiste en que «a punto de firmar el acuerdo de transición» (la salida) le gustaría ver «no ahora, sino en el futuro (una nueva consulta) de forma que Reino Unido pueda volver a ser un Estado de la UE. De otra manera, pero de vuelta en la UE». Pero el presente es el que urge, por lo que confía en que los negociadores de ambas partes alcancen un pacto «lo más pragmático posible» que «priorice el interés general de la UE» antes de que acabe el año.

 

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