Italia esquivará las sanciones de Bruselas tras ajustar su presupuesto expansivo

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte./EFE
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte. / EFE

La Comisión acepta un proyecto para 2019 que reduce el déficit público del 2,4% al 2,04% y que contiene su nivel de deuda del 132% del PIB

SALVADOR ARROYOCorresponsal. Bruselas

Bruselas dice sí a Italia. La Comisión Europea ha confirmado esta miércoles por la mañana que concede validez a las modificaciones que ha implementado en las últimas semanas a su proyecto presupuestario expansivo para 2019. El Ejecutivo de Giuseppe Conte neutraliza así las alarmas que se encendieron en la capital comunitaria hace más de un mes por un plan que suponía un «grave incumplimiento» de las recomendaciones de ajuste y estabilidad de la UE. Consigue paralizar el procedimiento por déficit excesivo (el suyo se sitúa por encima del 132% del PIB) y, en consecuencia, elude un torrente de sanciones.

«No es el mejor pacto posible, pero sí permitirá un desarrollo equilibrado y una acción política sana», ha subrayado Valdis Dombrovskis, vicepresidente del Ejecutivo comunitario y comisario responsable del Euro. Si no se ha sido más riguroso, vino a decir, es porque el contexto no lo aconseja: auge de los nacionalismos y la ultraderecha, elecciones europeas en cinco meses y un sentimiento a flor de piel contra las políticas de austeridad económica -que sitúan a la capital comunitaria y sus burócratas en el centro de la diana-, caladero de votos para los movimientos populistas y eurófobos. Conclusión: «Hemos respetado las reglas, pero lo hemos hecho con inteligencia frente a la rigidez», puntualizó Pierre Moscovici, titular de Asuntos Económicos.

Italia, la tercera potencia del euro, es ejemplo del nubarrón que se cierne sobre Europa. Su gobierno lo sustenta una coalición de extrema derecha integrada por la Liga de un Matteo Salvini especialmente beligerante con Bruselas, y el partido antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E) liderado por Luigi di Magio, más comedido en el discurso, pero igualmente remiso a los dictámenes del bloque comunitario. Se ha eludido la confrontación directa para evitar un efecto rebote, aunque las negociaciones «han sido muy intensas» hasta llegar a un proyecto «plausible, sostenible y serio», defiende la Comisión.

Las cesiones de Roma se concretan, primero, en una propuesta de déficit público para el próximo año que pasa del 2,4% inicial al 2,04% sobre la base de una previsión de crecimiento que se ajusta al 1% frente al 1,5% que Roma barajaba como hipótesis (poco realista) en septiembre. La reducción del gasto se cuantifica en alrededor de 4.000 millones de euros y en principio afecta -sin obligar al retracto- a las medidas estrellas anunciadas por la coalición como la mejora de las pensiones y la renta de ciudadanía. Los desequilibrios sobre la deuda pública serán cero cuando anteriormente se estimaban escenarios del 0,8% e incluso en el 1,2%.

«Algunos quizás desearon una crisis, pero nosotros buscábamos una solución y la hemos encontrado», defendió el comisario galo en claro reproche a Salvini y los suyos. Aunque la situación «no es la ideal» se salva la papeleta. Aunque se mantendrá el seguimiento. Al fin y al cabo, el Eurogrupo ya compartió el pasado 3 de diciembre con la Comisión que, sin modificaciones, «estaba justificado» un procedimiento de déficit excesivo por incumplimiento del criterio de deuda. Procedimiento en el que solo estaba inmersa España, aunque saldrá de él formalmente al cierre del actual ejercicio.

Roma vende el acuerdo con la Comisión como una victoria

En la noche del pasado 27 de septiembre, Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), salió acompañado de otros ministros de su formación política al balcón de Palacio Chigi, sede de la presidencia del Gobierno, para festejar que los Presupuestos italianos de 2019 iban a suponer «un cambio» para Italia. Aumentando hasta el 2,4% de déficit, Di Maio esperaba financiar las principales promesas electorales de su partido, como la renta de ciudadanía y la reforma de las pensiones. Anoche no salió nadie al balcón de Palacio Chigi. Aunque se había evitado el procedimiento de infracción por parte de la Unión Europea al conseguir un acuerdo sobre las cuentas públicas, había poco que celebrar. Roma rebaja el déficit hasta el 2,04% y se compromete a embridar la deuda pública, que supera el 132% del PIB, informa Dario Menor, corresponsal.

Aunque tanto Di Maio como su socio en el Gobierno, Matteo Salvini, líder de la Liga, repitieron una y otra vez que no pensaban ceder ante Bruselas, trataron de vender como una victoria el acuerdo alcanzado ayer. «Hemos salvaguardado plenamente la línea guía de los Presupuestos y no hemos cedido en los contenidos. Estamos seguros de los efectos virtuosos que a medio plazo podrán determinar unas cuentas expansivas sobre el tejido económico y social», comentó el primer ministro, Giuseppe Conte. Salvini celebró la victoria del «sentido común», mientras que Di Maio felicitó a Conte, encargado de la negociación con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Los inversores internacionales, que durante los últimos días daban por descontado que Bruselas y Roma iban a llegar a un acuerdo, celebraron que éste por fin se concretara. Él índice selectivo de la Bolsa de Milán subió un 1,6%, y tuvo así el mejor comportamiento de los parqués europeos, mientras que la prima de riesgo italiana bajó hasta los 254 puntos básicos, 16 menos que en la jornada anterior.