Italia intenta evitar la sanción de la UE sacudiendo el fantasma de los 'chalecos amarillos'

El primer ministro italiano, Giusepe Conte. /Efe
El primer ministro italiano, Giusepe Conte. / Efe

Giuseppe Conte se muestra dispuesto ante Jean-Claude Juncker a reducir el déficit presupuestario hasta alrededor del 2%

DARÍO MENORCorresponsal en Roma

El movimiento de los 'chalecos amarillos', que está sacudiendo Francia en las últimas semanas, puede convertirse en la tabla de salvación para el pulso que mantiene Italia con la Unión Europea por la intención del Gobierno de Roma de aumentar el déficit en 2019 hasta el 2,4% desde el 1,8% previsto en un primer momento.

La decisión del presidente francés, Emmanuel Macron, de tratar de acallar las protestas aumentando el salario mínimo en 100 euros mensuales junto a otras concesiones en la misma línea, producirá un desequilibrio en las cuentas públicas galas de hasta el 3,4%. Con este anuncio, Macron, enemigo acérrimo de Matteo Salvini, líder de la Liga y uno de los pilares de la coalición gubernamental italiana junto al Movimiento 5 Estrellas (M5E), se ha convertido paradójicamente en el mejor aliado de Roma.

La nueva política expansiva de Francia fue el mejor argumento con el que se presentó este miércoles en Bruselas el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para negociar los Presupuestos italianos de 2019 con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. El encuentro vino después de que la UE rechazara el mes pasado las cuentas debido a su déficit excesivo y a las pocas garantías planteadas para reducir la gigantesca deuda pública, que supera el 130% del PIB.

Tanto Salvini como Luigi Di Maio, líder del M5E, se encargaron de subrayar el paralelismo entre las situaciones francesa e italiana. «Los Presupuestos contienen las promesas que en Francia piden en las calles. Si mantenemos esas promesas, se preservará la confianza con los ciudadanos. De lo contrario, Italia y Francia se parecerán mucho», advirtió Di Maio. Salvini, por su parte, dijo que no quería «ni pensar» en la posibilidad de que Bruselas «cierre los ojos a favor de Macron y se planteen sanciones increíbles e impensables contra Italia». Si sigue sin haber acuerdo, Roma se enfrentará a un procedimiento de infracción cuyas negativas consecuencias para el país fueron subrayadas por el presidente de la República, Sergio Mattarella.

El nuevo desfase francés no es la única carta que jugó Conte ante Juncker. También mostró la supuesta buena voluntad de su Gobierno al estar dispuesto a rebajar el déficit hasta alrededor del 2%. En su comparecencia en el Parlamento el pasado martes, el 'premier' anunció que no se presentaría en Bruselas con un «libro de sueños» sino que iría con un «completo espectro del programa de reformas». La reducción del desequilibrio presupuestario que podría aceptar Roma saldría en parte de una aplicación menos generosa de la reforma de las jubilaciones que hasta ahora prometía el Ejecutivo.

Los mercados apuestan por el entendimiento entre Italia y la UE, que seguirán negociando al menos hasta el próximo miércoles, cuando la Comisión Europea tiene previsto mantener su último encuentro del año y el Senado de Roma votará los Presupuestos. La prima de riesgo italiana bajó ayer once enteros hasta los 272 puntos básicos mientras que el índice selectivo de la Bolsa de Milán subió un 1,9%.

 

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