Italia entra en recesión técnica al caer su PIB un 0,2% en el cuarto trimestre de 2018

El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, en la Bolsa de Milán./EFE
El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, en la Bolsa de Milán. / EFE

El Gobierno de Roma le echa la culpa al Ejecutivo anterior y a la coyuntura internacional y se muestra convencido en que la situación mejorará en el segundo semestre de 2019

DARÍO MENORRoma

Italia ha entrado técnicamente en recesión económica debido a que su PIB cayó un 0,2% en el cuarto trimestre de 2018 después de bajar un 0,1% de julio a septiembre del año pasado, según los datos publicados este jueves por el Istat, el instituto nacional de estadística del país. La contracción del 0,2% es el peor resultado registrado en los últimos cinco años. En términos interanuales, en cambio, el PIB aumentó un 0,1% en el cuarto trimestre de 2018.

La difícil coyuntura que atraviesa la tercera economía de la eurozona fue adelantada ayer por el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para el que la culpa de esta situación no es de su Gobierno, llegado al poder el pasado junio, sino de los Ejecutivos precedentes y de elementos externos.

«No depende de nosotros, sino de China y de Alemania, que es el primer país al que se dirigen nuestras exportaciones», comentó Conte. «Si en los primeros meses de este año no esforzamos, existen todos los elementos para esperar un repunte con entusiasmo, sobre todo en el segundo semestre». El primer ministro se mostró convencido de que, a partir de abril, comenzarán a notarse en los datos macroeconómicos los supuestos efectos positivos de las dos medidas estrella aprobadas por el Ejecutivo: la reforma de las pensiones y la renta mínima de ciudadanía.

«Estos datos muestran una cosa fundamental: quien estaba en el Gobierno antes que nosotros nos ha mentido, no nos ha sacado de la crisis», opinó por su parte el viceprimer ministro Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el partido que forma la coalición que sostiene al Ejecutivo junto a la Liga. Di Maio se mostró igualmente seguro de que la economía retomará el vuelo y no hará falta corregir las previsiones de crecimiento del Gobierno. Éste planteó en un primer momento que en 2019 habría un aumento del PIB del 1,5%, aunque luego lo rebajó al 1%. El Banco de Italia, en cambio, sostiene que se quedará en el 0,6%.

Mucho más prosaicas que las explicaciones de los políticos fueron las del Istat, que achacó la contracción del PIB en el último trimestre de 2018 al parón sufrido en la industria y en los sectores primarios (agricultura, pesca y forestal). También influyó el estancamiento de los servicios y la reducción de la demanda nacional.

La certificación de que Italia había entrado en recesión técnica se notó en la Bolsa de Milán, cuyo índice selectivo perdía poco antes de las 13:30 horas un 0,43%. Los títulos más castigados eran los bancarios, con caídas superiores a los 2 puntos porcentuales en todos los institutos de crédito. Los analistas temen que el frenazo de la economía pueda contribuir a que los bancos acumulen nuevos créditos de cobro dudoso, que se acumulen a los que ya arrastran desde la precedente crisis financiera.

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