Macron dispara el déficit sin lograr la paz social

Macron dispara el déficit sin lograr la paz social

Las medidas para aplacar a los 'chalecos amarillos' costarán 10.000 millones de euros y elevarán el desfase presupuestario de Francia hasta el 3,5%

FERNANDO ITURRIBARRÍACorresponsal en París

Emmanuel Macron no ha logrado desmovilizar a los 'chalecos amarillos' más radicales con sus medidas a favor del poder adquisitivo de los pensionistas y trabajadores más modestos a costa de disparar el déficit público por encima de los topes fijados por Bruselas. Pero el presidente francés ha comenzado a ganar la batalla de la opinión pública que cada vez se muestra más hostil a la continuación de la revuelta iniciada el pasado 17 de noviembre que ya ha causado cinco muertos y 1.407 heridos, 46 de ellos graves, según cifras oficiales.

La alocución televisiva de Macron batió el lunes todos los récords de audiencia, síntoma de la ansiedad ciudadana ante la grave crisis social. Más de 23 millones de telespectadores siguieron en directo los anuncios del 'presidente de los ricos' para aplacar la ira de las clases medias y populares empobrecidas. Fueron incluso más que los 20,9 millones que el pasado 15 de julio contemplaron la proclamación de la selección francesa como campeona mundial de fútbol, récord hasta ahora de este año. Nunca una alocución presidencial había tenido tanto tirón, ni siquiera la intervención del socialista François Hollande tras el atentado yihadista en la revista 'Charlie Hebdo', vista por 22,4 millones en enero de 2015.

Los aumentos del salario mínimo y de las pensiones más bajas, entre otros gestos apaciguadores, no han bastado para disuadir a los 'chalecos amarillos' más motivados, que ayer mantenían 45 piquetes en el territorio francés con 1.932 personas frente a las 3.151 movilizadas el martes anterior. En tanto se multiplican las convocatorias a un quinto sábado consecutivo de lucha el próximo fin de semana, la corriente moderada de la protesta llamó a una tregua y a aprovechar la mano tendida por Macron. «Hay que salir de esta crisis pues no podemos pasarnos el resto de la vida en las rotondas», declaró Jacline Mouraud, portavoz de los 'chalecos amarillos libres'.

El 'chaleco salvavidas' de Macron, como lo llama el diario 'Libération', para socorrer a los 'chalecos amarillos' costará alrededor de 10.000 millones de euros a las arcas del Estado. Sumado a la previsible desaceleración del crecimiento, este desembolso supondrá que el déficit público rozará en 2019 el 3,5%, según el análisis de economistas independientes. Es más que la previsión gubernamental del 2,8% y que el 3% impuesto como techo por la disciplina presupuestaria de Bruselas. La Comisión Europea «seguirá con atención el impacto de los anuncios», declaró ayer el comisario de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici. Bruselas se ha dado de plazo hasta mayo para analizar el presupuesto final de París.

Las primeras encuestas telefónicas realizadas por las empresas demoscópicas tras el discurso de Macron ofrecen resultados contradictorios. Mientras un sondeo de Odoxa indica que el 46% de los franceses desea el final del movimiento otro de OpinionWay apunta que el 54% es partidario de ese cese, exactamente lo contrario. En lo que ambos estudios coinciden es que decrece el apoyo popular a la revuelta, que pasa de estar respaldada por tres cuartas partes de la ciudadanía (75%) a dos tercios (66%). Son los simpatizantes de la izquierda radical y de la extrema derecha, un 81% en ambos casos, quienes más favorables se muestran a que prosigan las acciones de protesta.

La medida más refrendada es la desfiscalización de las horas extraordinarias, suprimida por Hollande en 2012 y que había sido instaurada en 2007 por su predecesor conservador Nicolas Sarkozy, a quien Macron recibió en secreto en el Elíseo el pasado viernes. Entonces supuso una ganancia media de unos 500 euros anuales para los nueve millones de asalariados beneficiados. Varios grupos empresariales como Publicis, Orange, Altice o Iliad anunciaron que concederán a sus empleados la prima navideña de 1.000 euros sugerida por el presidente.

El aumento de 100 euros netos para quienes perciben el salario mínimo afectará al más de millón y medio de trabajadores que en la actualidad cobran 1.184 euros netos. La eliminación de la subida de las retenciones obligatorias a las pensiones inferiores a 2.000 euros mensuales elevará el porcentaje de jubilados eximidos del actual 40% al 70%, según cálculos del Gobierno.

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