El resurgir del antisemitismo al calor de los 'chalecos amarillos' agita a Francia

El mural de Simone Veil sobre el que han pintado los vándalos. /Benoit Tessier (Reuters)
El mural de Simone Veil sobre el que han pintado los vándalos. / Benoit Tessier (Reuters)

El movimiento deprotesta es utilizado por la extrema derecha para propagar mensajes de odio contra los judíos

PAULA ROSASCorresponsal en París (Francia)

Ilan Halimi fue secuestrado y torturado durante tres semanas en 2006 por ser judío y abandonado moribundo en un descampado a las afueras de París. Los dos árboles que se habían plantado en su recuerdo aparecieron esta semana cortados. Simone Veil sobrevivió al Holocausto, donde pereció gran parte de su familia, antes de convertirse en una figura fundamental para la historia contemporánea francesa y universal. El sábado, dos retratos callejeros suyos aparecieron tachados con una cruz gamada. Son solo dos ejemplos, los últimos, de la oleada de actos antisemitas que ha sacudido Francia, y que en 2018 aumentaron en un 74% en el país con más judíos de Europa.

«El antisemitismo se propaga como un veneno, como la hiel», denunció el titular del Interior, Christophe Castaner, encargado de dar las cifras de la vergüenza: las agresiones de este tipo han pasado de 311 en 2017 a 541 el año pasado. Al atacar un culto religioso o a personas o símbolos como la memoria de Halimi «es la República lo que se está atacando», dijo el ministro frente a los árboles cortados en Saint-Geneviève-des-Bois, donde mañana se conmemora el decimotercer aniversario de su asesinato.

Francia tiene una dolorosa historia con el antisemitismo, una lacra que tuvo su apogeo en los años 30 y durante la ocupación alemana, y que no ha conseguido sacudirse del todo. Su resurgir en los últimos años -los actos antisemitas han ido en aumento progresivo en la última década- produce inquietud. Desde enero de 2018, y más allá del antisemitismo islamista, la agencia estatal encargada de luchar contra los delitos de odio ha detectado «un resurgir de una extrema derecha identitaria virulenta que ya no duda en pasar al acto», aseguró a 'Le Monde' su delegado, Frédéric Poitier.

Pintadas en París

Según el experto, la extrema derecha ha aprovechado el movimiento de los 'chalecos amarillos' para propagar mensajes de odio. Las últimas pintadas antisemitas han aparecido precisamente este pasado fin de semana tras las manifestaciones que cada sábado viene protagonizando este movimiento. Una de ellas, «Juden» (judíos, en alemán), en grandes letras amarillas, apareció en el escaparate de una cadena de restaurantes de bagels -esos panecillos en forma de rosca de origen judío-, en la isla de San Luis, en pleno corazón de la capital.

Son actos aislados, reconoció hoy el primer ministro, Édouard Philippe, «pero diseminados configuran un plano, y ese plano es abominable». Los judíos son objeto del 40% de los delitos de odio, pero apenas suponen el 1% de la población francesa. Toda el espectro político, de extremo a extremo, ha condenado esas muestras de odio, incluida la ultraderechista Marine Le Pen, cuyo padre, fundador del Frente Nacional, fue procesado en 2008 por su negacionismo. Ella lo expulsó del partido en 2015 por sus comentarios filonazis.

Se calcula que medio millón de judíos viven en el país galo, una cifra que, sin embargo, desciende cada año. Unos 50.000 han emigrado a Israel desde el año 2000, con un pico en 2015 -año del atentado contra el supermercado kosher de París-, cuando cerca de 8.000 judíos franceses hicieron la 'aliyá'.

 

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