Gené: «El Cupra E-Racer acelera como un coche de Scalextric»

Gené: «El Cupra E-Racer acelera como un coche de Scalextric»

El piloto analiza cómo es el desarrollo del futuro coche eléctrico de competición

Jordi Gené, piloto de pruebas de Cupra, lleva meses inmerso en el desarrollo del Cupra e-Racer, el coche eléctrico de carreras que será una realidad a partir de 2020. Tras muchas horas al volante del nuevo vehículo, a Gené le llama la atención la capacidad de aceleración: «es brutal, como la de un coche de Scalextric».

El Cupra e-Racer tendrá su propia categoría en la Copa del Mundo de Turismos dentro de poco más de un año. El piloto comenta: «todo es muy nuevo y para entenderlo bien hay que dar un paso atrás, no dar nada por conocido por mucha experiencia que se tenga; es necesario empezar desde la base para trabajar mucho».

Una de las características más críticas de los coches eléctricos y sobre la que tienen que trabajar los pilotos es la gestión de las temperaturas, posiblemente lo más complicado de gestionar. Además, llama la atención que el coche echa humo cuando se enfría.

Jordi Gené es el piloto encargado del desarrollo del Cupra e-Racer, el modelo eléctrico de competición.
Jordi Gené es el piloto encargado del desarrollo del Cupra e-Racer, el modelo eléctrico de competición.

Gené cuenta cómo resulta el pilotaje. «Es más difícil, por ejemplo en el paso por curva; hay que frenarlo un poco más porque llevas más peso y ahí es donde entra el trabajo del piloto y la preparación anticipada para que no te juegue una mala pasada». Y añade, «este peso se nota más en las curvas largas, en las que el coche tiene una acentuada y clara tendencia a abrirse a la salida de la curva; sin embargo, cuando viene la recta acelera un montón y lo que has sacrificado aplicando más frenada, lo compensas. «Es una estrategia distinta, una conducción diferente».

El piloto puede seleccionar distintos modos de regeneración de energía, una opción necesaria para conseguir la mayor autonomía. Posibilidades tiene varias, como optar que el coche cargue más las baterías en las frenadas o solo cuando se levante el acelerador sin frenar. Destaca la posibilidad de modificar el control de tracción de cada rueda incluso por separado.

Otros factores van a provocar que el conductor se concentre al máximo, como el nivel de carga de la batería o la temperatura de las celdas y de los motores. El piloto debe procesar toda esta información para conseguir un óptimo funcionamiento. Aparte del cuadro de mandos típico de los coches de competición, otra pantalla en el volante permite cambiar muchos parámetros de funcionamiento.

En las carreras de coches eléctricos, cambian muchas variables y el comportamiento del vehículo varía constantemente. Un piloto de turismos con motores de combustión se acostumbra a salir para diez vueltas a fondo y solo piensa en la degradación de los neumáticos y la efectividad de los frenos. Con el Cupra e-Racer, la estrategia arranca desde la misma salida y se puede pagar justo antes de la bandera a cuadros si has hecho algo mal.

Según las palabras de Gené, la conducción en circuito se plantea un tanto laboriosa. «Si regeneras más energía, tienes que compensarlo con el repartidor de frenada, porque al levantar el pie del acelerador estás frenando más las ruedas traseras con el motor eléctrico; la aceleración no es la misma según el modo de potencia elegido y las referencias de frenada no son iguales en cada vuelta en función del rango de potencia y retención en el que vas, porque llegas a distinta velocidad. «Para un piloto es un reto importante, mucho más de lo que parece desde fuera; va a ser muy interesante», concluye el piloto de Cupra.

 

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