Abascal aboga por levantar un muro en Ceuta y Melilla pagado por Marruecos

Abascal aboga por levantar un muro en Ceuta y Melilla pagado por Marruecos

El líder de Vox se inspira en Trump y Salvini para frenar el flujo de inmigrantes ilegales hacia España y extender el uso legal de las armas

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Ni vallas más altas ni concertinas más afiladas. Al más puro estilo de Donald Trump, Santiago Abascal apuesta por construir un muro en las fronteras de Ceuta y Melilla para frenar la inmigración ilegal. Y, también como el presidente estadounidense, pretende que el coste de la infraestructura corra a cargo de las arcas de Marruecos.

El candidato a la Moncloa, que ha anunciado que no dará entrevistas en periodo electoral por el supuesto maltrato de los medios a la formación de ultraderecha, es el protagonista del libro escrito por Fernando Sánchez Dragó 'Santiago Abascal-España Vertebrada' (Planeta) y que será presentado el próximo miércoles. En la conversación con el autor recogida en sus páginas lanza su propuesta para frenar la entrada de 'sin papeles' a través de las ciudades autónomas norteafricanas. Según sostiene el presidente de Vox, «Marruecos es quien nos lanza oleadas de inmigrantes clandestinos para chantajear a la Unión Europea». Por tanto, justifica Abascal, el país vecino debe ser quien ponga el dinero para levantar el muro.

La coincidencia con la promesa estrella de Trump durante la campaña de 2016 que terminó por llevarle hasta la Casa Blanca es evidente. Y las dificultades para hacerla realidad, también. La república mexicana, primero con Enrique Peña Nieto y ahora con Andrés Manuel López Obrador, ha dejado claro que no pagará un dólar del muro. Que la monarquía de Mohamed VI esté dispuesta a hacerlo parece aún mas inverosímil, sobre todo porque en su mano está dar vía libre a que las pateras zarpen hacia las costas del sur de Andalucía. El candidato añade que el Ejército deberá «recibir las órdenes necesarias» para defender las fronteras de Ceuta y Melilla hasta que el muro esté levantado. «¿Qué hacen nuestras tropas acuarteladas en Ceuta y Melilla?», se pregunta.

Abascal no solo se inspira en Trump. También lo hace en el italiano Matteo Salvini, el ministro del Interior y líder de la independentista Liga Norte que ha cerrado los puertos del país transalpino a los barcos de rescate de las decenas de miles de 'sin papeles' que intentan cruzar el Mediterráneo a costa de sus vidas. Según sostiene el presidente de Vox, «también hay que tomar medidas contra las oenegés que colaboran con las mafias y se van al litoral africano a recoger mercancía humana». Salvini prefiere hablar de «carne humana».

 Ley de armas

Trump y Salvini también son un modelo para Vox en cuanto a la tenencia de armas. Abascal abogó la semana por permitir que «los españoles de bien» tengan armas en su casa para defender a sus familias. Él mismo tiene una Smith & Wesson desde que fue amenazado por ETA, admite.

El presidente estadounidense ha hecho bandera de la segunda enmienda de la Constitución de su país que permite a los ciudadanos de este país portar armamento. Incluso, ha argumentado tras matanzas como la del instituto de Parkland (Florida) de febrero de 2018, en la que perdieron la vida 17 personas, que sería conveniente armar a los profesores. Salvini, por su parte, acaba de impulsar la aprobación de una ley que permite a los italianos disparar si son víctimas de un intento de robo en su domicilio.

Que Abascal alabe las política del hombre fuerte del Gobierno italiano no quiere decir que estén de acuerdo en todo. De hecho, Salvini no oculta sus simpatías por el secesionismo catalán o vasco. De hecho, el candidato de Vox le atacó con dureza a través de Twitter en el pasado. «Mete tus narices en los asuntos italianos y deja de comportarte como un burócrata globalista entrometiéndote en la soberanía nacional de España», le dijo a Salvini.

En su conversación con Dragó, Abascal también reniega de la exhumación de Franco, asegura que en Vox hay homosexuales, que no es machista ni racista o que el aborto le repugna «como a cualquier persona decente».