La Audiencia Nacional investiga a un grupo criminal ruso que blanqueó 35 millones en España

Imagen de archivo del fiscal general Sergey Magnitsky./Efe
Imagen de archivo del fiscal general Sergey Magnitsky. / Efe

La banda de de Klyuev se apropió de más de 200 millones públicos, una operación denunciada por un abogado que murió en prisión en 2008

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

La Audiencia Nacional ha puesto el foco en el dinero blanqueado en España por la organización criminal liderada por el empresario ruso Dmitry Klyuev. Se trataría de unos 35 millones de euros de los más de 200 apropiados en 2007 de las arcas públicas de Moscú, en el conocido como 'caso Magnitsky'. Las pesquisas abiertas por el juez de instrucción Ismael Moreno, que admitió este viernes la denuncia de la Fiscalía Anticorrupción, afecta a un centenar de personas físicas y jurídicas, acusadas presuntamente de organización criminal y blanqueo de capitales.

El origen de esta denuncia son dos escritos remitidos a Anticorrupción en noviembre de 2017 y mayo de 2018 por el representante de la sociedad Hermitage Capital, que fue supuestamente usada por la mafia para sustraer el dinero. Esta sociedad fue víctima en 2007 de un fraude de 230 millones de dólares sustraídos del Gobierno ruso, que fue descubierto por el abogado Serguéi Magnitsky, detenido en 2008 y que murió en prisión. El letrado dio nombre a la «ley Magnitsky», aprobada por Estados Unidos en 2012 para castigar a individuos que, presuntamente, detuvieron, maltrataron y mataron al letrado.

Magnitsky descubrió que algunos funcionarios rusos se habían apropiado del dinero robando la identidad de Hermitage, y luego lo fueron blanqueando «a través de una estructura internacional de sociedades, bancos y países de escasa o nula transparencia y colaboración financiera y procesal». El mecanismo consistió en la fraudulenta intervención de escrituras de Hermitage por policías rusos, el robo de su identidad empresarial y la aprobación de una devolución de Hacienda de 230 millones a su favor, de los que se apropiaron.

De ese dinero, 35 millones fueron a parar a España. Hubo una primera remesa de 16,8 millones transferidos desde 15 cuentas en Estonia. Este dinero se divide en 9,7 millones recibidos por 65 beneficiarios, entre sociedades e individuos de origen ruso y de países de la ex Unión Soviética, para adquirir bienes inmuebles, y otros 7,1 por personas físicas y jurídicas para la «compra de piezas de recambio de automóviles, construcción, calzado, telas, mobiliario, servicios legales y de consultoría». La segunda remesa fueron 12,7 millones transferidos desde la cuenta del Tesoro ruso a Anna Kurepina Rueda, una de las denunciadas, en Caixa Girona.