Sánchez y Casado reivindican su legitimidad interna tras la polémica por purgas en las listas

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado (3d), y la candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (3i), han visitado la Fundación Gil Gayarre./EFE
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado (3d), y la candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (3i), han visitado la Fundación Gil Gayarre. / EFE

El PSOE desdeña el riesgo de que Susana Díaz no reme a favor el 28-A y el PP no entiende el malestar generado en el seno del partido

NURIA VEGA y MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Ni la dirección del PSOE ni la del PP aceptan que se hable de purga en las listas electorales para los comicios del 28 de abril. El secretario de Organización de los socialistas, José Luis Ábalos, y el presidente del PP, Pablo Casado, comparecieron este lunes con un mensaje relativamente similar al respecto. Aunque el también ministro de Fomento no negó que por parte de Pedro Sánchez haya habido un deseo de conformar un grupo parlamentario alineado con el Gobierno.

Ábalos argumentó que los cambios realizados por la comisión federal de listas, en la que los afines al secretario general son mayoría, responden a un criterio que se ha respetado también en los territorios desde los que ahora parten algunas críticas, como Andalucía o Aragón, y es el de que, allá donde se gobierna, las candidaturas sean un reflejo de la acción de gobierno (de ahí, por ejemplo, la incorporación de los ministros). Pero, además, recordó que los estatutos del partido conceden a los órganos federales la facultad de decir la última palabra.

En Ferraz, además, quitan hierro a la polémica. A pesar de ser conscientes de que Susana Díaz trató de echar un pulso que ha perdido y de que tratará de pasar la factura en un futuro próximo («tomo nota», dijo el domingo cuando vio que sus personas de confianza habían sido eliminadas de las listas pese a contar con el respaldo de las bases), se muestran confiados.

El lunes pasado el propio Ábalos ya hizo hincapié en que lo ocurrido estos días pone de manifiesto que el poder de la expresidenta de la Junta y eterna antagonista de Sánchez no es ya omnímodo porque en cuatro de las ocho provincias andaluzas se avinieron a pactar con Ferraz las candidaturas. Este lunes, el secretario de Organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, replicó con dureza a esa afirmación, que de manera indirecta llegó a calificar de «milongas», y aseguró que la federación andaluza está unida en torno a su secretaria general.

Cornejo advirtió, además, de que lo ocurrido puede generar «frustración» o falta de ilusión en la militancia, pero descartó que eso pueda repercutir en la participación. Fuentes de la dirección federal insisten en que Díaz no se puede permitir no remar junto a Sánchez porque el 26 de mayo vienen las municipales y porque, egoístamente, de cara a su intención de seguir dando la batalla por el liderazgo del partido en Andalucía, está obligada a hacer una exhibición de fuerza que enmiende su imagen dañada por el descalabro de las autonómicas de diciembre. Y parafraseando a Felipe González, añaden: «Se puede echar un pulso a Ferraz, no al Gobierno de España».

Remar

También en la dirección del PP dan por sentado que el ruido interno por las listas electorales no interferirá en la campaña. En las próximas convocatorias electorales no sólo Pablo Casado se juega el tipo. Los candidatos autonómicos y locales deberán afrontar el examen del 26 de mayo y eso obliga a la discreción.

No obstante, Casado dio este lunes muestras de no entender que en algunos sectores del partido haya molestado su forma de confeccionar las candidaturas. La única «purga» que admite es la del PSOE, por mucho que haya quien en el PP vea tras la designación de los números uno al Congreso un intento de acabar con el 'sorayismo' y con el legado de Mariano Rajoy. «Es que, a veces -protestó-, se extienden unas informaciones que no tienen ninguna relación con la realidad». También adujo que aún quedan puestos que repartir, incluida la lista al Parlamento Europeo: «Todo el mundo tiene su sitio».

Ni tan siquiera aceptó las críticas por haber apartado a los exvicesecretarios de Organización del PP, Fernando Martínez-Maillo y Carlos Floriano, de las candidaturas del Congreso. Sin citar sus nombres, confirmó que concurrirán al Senado, una cámara que él considera «fundamental» para aplicar el 155 en Cataluña en caso de llegar al poder. Esta decisión, sin embargo, sí sorprendió a los populares el viernes por la noche. Fuentes de la formación, que mostraron su desacuerdo, señalaron que hay una norma no escrita que aconseja tratar con especial deferencia a aquellos que llevaron el día a día de la organización.

No es la primera crítica a la que se enfrenta Casado desde su llegada a la presidencia en julio. Pero si en algunos sectores cuestionan su estrategia o su discurso, el líder de los populares recordó este lunes que a él se le votó en las primarias con «un programa muy claro». «Yo no sólo me siento legitimado -zanjó-, sino mayoritariamente respaldado».

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