La recepción del Dos de Mayo muestra a un PP en estado de emergencia

Santamaría y Cospedal, ayer, apenas se cruzaron palabra en la recepción de la Puerta del Sol. / Chema Moya (Efe) I Atlas

Cospedal asiste a los actos del Día de la Comunidad de Madrid desgastada por su gestión del caso Cifuentes

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La silla vacía que ayer separaba a Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal en la conmemoración del Día de la Comunidad de Madrid funcionó como símbolo de un PP descabezado en uno de sus feudos más relevantes. Pese a la «normalidad» que quiso mantener el sucesor temporal de Cristina Cifuentes, Ángel Garrido, la recepción del Dos de Mayo evidenció las horas bajas que atraviesan los populares. En el partido conservador admitieron que su organización madrileña está inmersa en un proceso de «desmoronamiento» que exige una actuación diligente para evitar males mayores. «Porque como nos falle Madrid -alertó un cargo nacional-, tenemos un problema».

La inquietud va más allá de las elecciones autonómicas y locales de 2019. Los populares creen, de hecho, que una derrota en este territorio, uno de los principales graneros de votos del PP, podría anticipar unos malos resultados en los comicios generales. «Perder Madrid -apuntaba hace unos días un veterano del partido- parecería una señal definitiva de que todo está perdido».

Evitar ese escenario es la principal tarea de la dirección nacional de los populares. La consigna que, según fuentes de la formación, ha hecho llegar Mariano Rajoy a los suyos es la de «echar el resto» para hacer posible la remontada en apenas un año. Y en ese contexto, la cúpula se inclina por crear una gestora que se ponga al frente del PP de Madrid y sujete el partido hasta pasados los comicios.

Cifuentes queda reducida a un mero recuerdo

El de ayer iba a ser el último Dos de Mayo de Cristina Cifuentes. Pero, precipitada su caída por el vídeo del hurto en un supermercado, su recuerdo acabó siendo anecdótico en los actos oficiales del Día de la Comunidad de Madrid. El jefe del Ejecutivo en funciones apostó por un discurso meramente institucional en el que la expresidenta no tuvo cabida. «Los vaivenes políticos y los cambios coyunturales no deben hacernos olvidar la consistencia de fondo de la sociedad madrileña», se limitó a señalar Ángel Garrido.

Una a una, en cambio, fueron leyéndose en la recepción las conmemoraciones concedidas con motivo de la festividad regional. Todas, firmadas por la «presidenta de la Comunidad de Madrid». Pero sólo el escritor y periodista Alfonso Ussía, premiado con la Medalla de Oro, consideró «grosero» no mencionar a la dirigente dimitida y así lo trasladó en el micrófono.

Cifuentes conserva aún su escaño en la Asamblea de Madrid. Es la única responsabilidad política que ejerce después de haber accedido el pasado viernes a dejar también la presidencia del PP regional. En su entorno, creen, sin embargo, que «tarde o temprano» terminará renunciando al acta, que es cuestión de tiempo. Estos días, la exdirigente popular los está pasando con su hijos en Salzburgo, Austria, como ha ido publicando en las redes sociales.

Su ausencia, en todo caso, no fue la única destacable ayer en el Día de Comunidad. Tampoco asistió a la Puerta del Sol ninguno de sus antecesores: Ignacio González, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón. «Etapa nueva», repetían en el PP con los dedos cruzados.

Los daños son considerables: las dos últimas presidentas, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, dimitieron y los escándalos de corrupción han debilitado el músculo de la organización. «El PP de Madrid está en andamios, lo urgente es apuntalar la estructura para que no se venga abajo», trasladan también como diagnóstico fuentes regionales. De hecho, fueron varios los populares madrileños que ayer demandaron la intervención rápida de la dirección nacional para tejer una estrategia que «reconecte con el electorado» y no favorezca «una fuga» de activos y de votos a Ciudadanos. «De lo contrario -advirtió un representante local-, el próximo candidato al Ayuntamiento o a la Comunidad irá encaminado al suicidio».

El cartel electoral

Para ambos carteles siguen sonando Pablo Casado y Sáenz de Santamaría. El vicesecretario de Comunicación se movía ayer con soltura en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Todo apunta a que su rol en la transición madrileña será fundamental, aunque algunas fuentes pusieron en cuestión la conveniencia de que llegue a presidir la gestora: «Lo van a quemar como candidato».

Más discreta, la vicepresidenta abandonó la celebración sin demorarse con la prensa. Del mismo modo actuó María Dolores de Cospedal. La falta de sintonía entre ambas quedó patente. Sin embargo, la presencia en la cita de la secretaria general, confirmada a última hora de la noche del martes, fue objeto de análisis en los corrillos durante la recepción. Su gestión del caso Cifuentes ha sido controvertida. Nunca ocultó su respaldo a la presidenta madrileña, pese a la polémica por las supuestas irregularidades en su máster, y algunas fuentes del partido, tanto a nivel nacional como autonómico, creen que cometió un «error» al no ser cauta.

Esas mismas voces interpretan que su asistencia al Dos de Mayo es su manera de dar la cara. En el Gobierno de Madrid, sin embargo, atisbaron un gesto de respaldo a Garrido. El presidente en funciones sigue pendiente de que Mariano Rajoy, ayer de visita oficial a Burgos, le designe o no como candidato a la investidura. Desde luego, desde la dirección, y a pesar de los recelos iniciales y de que existen otras alternativas, no lo descartan.

Parece que todo se resolverá con celeridad. Fuentes de la Asamblea barajan que el pleno para elegir al sucesor de Cifuentes en el Ejecutivo se convoque entre el 10 y 11 de mayo. Y la presidenta de la Cámara ya ha confirmado que iniciará la consultas con los partidos el próximo lunes.

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