El Congreso rechaza el embargo de armas a Arabia Saudí

El diputado socialista José María Barreda (segundo por la izquierda), preside la Comisión de Defensa del Congreso./Efe
El diputado socialista José María Barreda (segundo por la izquierda), preside la Comisión de Defensa del Congreso. / Efe

Los socialistas votan en contra en la comisión de Defensa y anticipan la posición de Sánchez del miércoles

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Salvo sorpresa espectacular, Pedro Sánchez anunciará este miércoles ante el pleno del Congreso que España no cancelará sus contratos de venta de armas con Arabia Saudí. El PSOE, junto al PP, ha votado este martes en la Comisión de Defensa de la Cámara contra las iniciativas de Unidos Podemos, Esquerra, PDeCAT y Compromís para establecer un embargo para las transacciones de material bélico con el Gobierno de Riad.

La posición del Congreso, aunque no es vinculante, apunta al camino que seguirá mañana el presidente del Gobierno. La Moncloa y el PSOE consideran que la suspensión de las exportaciones de armas al país árabe como sanción por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi pondría en serio riesgo el contrato de Navantia para construir a partir de enero cinco corbetas para Arabia Saudí por 1.813 millones de euros y que supone carga de trabajo para los próximos cuatro años para más de 6.000 trabajadores de los astillleros de Cádiz.

Los portavoces de Podemos, Esquerra, PNV y PDeCAT se han empleado a fondo en la comisión de defensa para que los socialistas se sumaran a la prohibición. El diputado republicano Joan Tardá no ha dudado en recurrir al dicho catalán de «la pela es la pela» pero transformado en «el negocio es el negocio» que ha prevalecido sobre las consideraciones humanitarias. Aunque el portavoz socialista, Antonio Gutiérrez, señaló que España no va a actuar de forma unilateral porque «las decisiones que se tomen tendrán que ser colectivas en el seno de la Unión Europea».

Además del voto en contra de PSOE y PP, Ciudadanos se abstuvo, mientras que Podemos y los nacionalistas se posicionaron a favor. España es el cuarto suministrador de armas al Gobierno de Riad, con exportaciones por valor de 254 millones de euros entre 2015 y 2017, por detrás de Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Temores en la Moncloa

El temor gubernamental es que Alemania, que el sábado canceló sus contratos de material bélico con Arabia Saudí, presione para que la «posición común» de la UE sea la suya. Incluso para España, el problema está en las consecuencias que tendría sumarse al veto. Y ahí vuelve a aparecer el fantasma de la rescisión del contrato con Navantia.

Podemos, que ha hecho 'casus belli' del asesinato de Khashoggi, pero que al mismo tiempo es la formación que más se juega en el envite porque José María González, 'Kichi', es el alcalde de Cádiz, ofreció la alternativa de que, si Arabia Saudí adopta represalias, el Gobierno de Sánchez busque otro comprador para las corbetas y evitar así estar al albur de los intereses de Riad. De no encontrarse otro cliente, la formación que lidera Pablo Iglesias propuso que sea España la que asuma la operación para salvar la carga de trabajo y encargue la construcción de barcos «del ámbito civil o militar». Iglesias sintetizó la posición de su grupo: «Sí a los astilleros, no a vender armas a Arabia Saudí». Eso es «rizar el rizo», alegó el portavoz socialista.

El portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, mantuvo la carga iniciada por Podemos contra los socialistas, a los que emplazó a decantarse por seguir «el inequívoco mensaje de (Angela) Merkel» o alinearse con «el lado saudí o de (Donald) Trump». Su homólogo de Esquerra insinuó que el Gobierno de Sánchez podía incurrir en «prevaricación» al colocar armas en Arabia cuando la ley impide de forma taxativa la venta de armamento a países que vulneran los derechos humanos. Pero ni así. Los socialistas no dieron su brazo a torcer.

Todo apunta que el Gobierno de Sánchez mantendrá en vigor los contratos con Arabia Saudí y que se alineará con la posición de respuesta que adopte la Unión Europea ante el asesinato del periodista Khashoggi en el consulado saudí de Estambul.

Susana Díaz se escuda en la ONU para defender los contratos

La crisis con Arabia Saudí ha explotado en el peor momento, en las puertas de una campaña electoral en Andalucía. Y el PSOE no está dispuesto a cargar con la losa de la pérdida de 6.000 empleos en Cádiz, una de las provincias más lastradas por el paro de toda Europa. Por eso, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, no ha dudado en recurrir a la ONU para fijar el listón de los comportamientos en materia de respeto a los derechos humanos, metiendo mas presión interna en su partido contra las voces que apoyan sumarse al plante de Alemania.

«Mi unidad de medida son las Naciones Unidas y la Declaración de Derechos Humanos, y en este momento, la ONU no ha determinado que no se puedan vender portaaviones, corbetas, camiones o armas a Arabia Saudí», señaló en una entrevista en Onda Cero.

La también candidata socialista volvió a defender la importancia del contrato para construir cinco corbetas en los astilleros de la Bahía de Cádiz. Es más, para Díaz la forma en la que se aborda el debate es una «hipocresía» porque existen otros países donde también se vulneran derechos, como Egipto, y los mismos países que ahora se plantan no se plantean suspender la venta de armamento en esos mercados. La líder del PSOE andaluz consideró que es «compatible defender los derechos humanos y los derechos de los trabajadores».

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