«Hacer política con el enfrentamiento es de miserables»

Pablo Echenique, en la sede de Podemos./EFE
Pablo Echenique, en la sede de Podemos. / EFE

«Vox no es otra cosa que una escisión reaccionaria del Partido Popular que dice lo que Pablo Casado piensa, pero no se atreve a decir»

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Pablo Echenique (Argentina, 1978) es una de las voces más directas de Podemos. Hasta ahora se ha centrado en el día a día del partido, pero se prepara para dar la batalla en el Congreso tras las generales.

-Los resultados de Adelante Andalucía no fueron los esperados. ¿Teme que puedan reproducirse en las citas electorales de 2019, más aún cuando sobrevuela un posible adelanto de las generales?

-Trabajaremos a brazo partido para que los resultados de Andalucía no se repitan en ningún ámbito. Es terrible para España que el machismo violento, que el racismo de las 'fake news', que el franquismo nostálgico tenga escaños en los parlamentos y es doblemente terrible que ese discurso de odio negocie gobiernos con PP y Ciudadanos. España necesita subir el salario mínimo, una sanidad que funcione, seguridad material y económica para las familias de este país, en definitiva. Cada vez que se abran las urnas, toda la gente de este hermoso país tenemos que dar un paso adelante y decir que no queremos pasado y odio, queremos dignidad, derechos, futuro y convivencia.

-¿Qué falló en Andalucía?

-Sabemos lo que ha pasado: los votantes del PSOE, de Podemos y de Izquierda Unida se han quedado en casa. Los votos de Vox, por mucho que digan algunos analistas mal informados, provienen de la abstención, de Ciudadanos y, en su mayoría, como no podía ser otra forma, del PP. Es lógico que si tienes un líder que ha estado chupando del bote durante 20 años en el PP y cobrando 90.000 euros al año en un chiringuito de la corrupta Esperanza Aguirre, te acaben votando antiguos votantes del PP. Vox no es otra cosa que una escisión reaccionaria del Partido Popular que dice lo que Pablo Casado piensa, pero no se atreve a decir.

-¿Se hablará en 2019 más del problema en Cataluña que de las necesidades sociales?

-Ese riesgo siempre está ahí, toda vez que los sectores más radicales del independentismo catalán y buena parte de la derecha y la extrema derecha española entienden que echar gasolina a la convivencia y poner a los pueblos de España a odiarse entre ellos les beneficia electoralmente. Las formaciones políticas que queremos que se hable de los problemas de los españoles para llegar a fin de mes, los profesionales de los medios de comunicación y, en general, toda la gente decente que sabemos que hacer política con el enfrentamiento es de miserables y nos envenena como sociedad tenemos que conseguir que las cosas de comer de la gente trabajadora sean el principal tema de conversación en España.

-¿Un mal resultado en los comicios de 2019 podría poner en duda el liderazgo de Pablo Iglesias?

-En Podemos, todos los cargos orgánicos y todos los cargos públicos estamos a disposición de lo que digan las bases. A diferencia de gente como Pablo Casado o Santiago Abascal que no se les conoce oficio ni beneficio, nosotros no vinimos a hacer carrera a la política. Vinimos a cambiar las cosas.

-¿Cómo explica el auge de Vox? ¿Hay responsables del regreso de la extrema derecha a un parlamento en España?

-Antes de que Vox tuviera escaños, hubo muchos que abonaron el campo normalizando el discurso de extrema derecha y sus bulos y noticias falsas en el espacio público. Pienso en tabloides relacionados con las cloacas del Estado. Pienso en Inés Arrimadas diciendo que la huelga feminista del 8M era una cosa de anticapitalistas y comunistas, pienso en Albert Rivera en la tribuna del Congreso con un libro de texto falso para generar odio hacia los maestros de la escuela pública catalana, pienso en Pablo Casado advirtiendo de millones, y no dijo trillones de milagro, de inmigrantes a punto de saltar la valla… y entonces entiendo un poco mejor lo de Vox.

El Gobierno

-¿Qué valoración hace de estos meses de gobierno socialista?

-Si un gobierno del partido que hizo la reforma laboral de 2010, inauguró los recortes y metió los intereses económicos de los bancos alemanes en la Constitución Española ha aceptado subir el salario mínimo a 900 euros presionado por Unidos Podemos en el Parlamento y por la gente en la calle, imaginemos qué no podría conseguir este país con un gobierno de Unidos Podemos.

-¿Cómo se presenta ahora la negociación de los presupuestos tras salir adelante la senda de déficit?

-Sigue dependiendo fundamentalmente de que los partidos catalanes decidan poner las condiciones materiales de vida de la gente trabajadora de Cataluña en primer lugar y de que el gobierno de Pedro Sánchez tenga altura de miras respecto del conflicto territorial en España y no se deje arrastrar por la derecha de su partido.

 

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