El exdirector de los Mossos defiende la neutralidad política de Trapero

Imagen tomada de la señal institucional de Tribunal Supremo, del exdirector de los Mossos Albert Batlle, durante la jornada 35 del juicio del «procés» celebrada este miércoles en el Tribunal Supremo./Efe
Imagen tomada de la señal institucional de Tribunal Supremo, del exdirector de los Mossos Albert Batlle, durante la jornada 35 del juicio del «procés» celebrada este miércoles en el Tribunal Supremo. / Efe

Albert Batlle, candidato del PSC en Barcelona, declara en el juicio que el exmayor era «muy celoso» con su trabajo y no aceptaba «intromisiones»

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

La declaración de Albert Batlle en el juicio del 'procés' estaba señalada en rojo en el calendario de testificales. Fue el director de los Mossos d'Esquadra entre junio de 2014 y julio de 2017. Y el hoy candidato en las listas del PSC al Ayuntamiento de Barcelona dimitió por temor a las «presiones» que podía recibir debido a la «deriva política» que estaba tomando el Govern de Carles Puigdemont.

Su salida culminó la catarata de dimisiones, o destituciones, según se quiera interpretar, de altos cargos del ejecutivo catalán reacios al proceso secesionista. Así ocurrió con los exconsejeros Jordi Jané, Meritxell Ruiz y Jordi Baiget, quienes declararon el martes en la vista del Tribunal Supremo. Aunque hubo razones políticas y personales, solo Baiget, responsable de Empresa, admitió a la Sala que se fue por los riesgos familiares que sufriría en caso de que se llevase a cabo un referéndum unilateral, como finalmente ocurrió.

Barcelonés de 65 años, con amplia experiencia política y formación en Derecho, Batlle declaró este miércoles que dimitió el 17 de julio, después del nombramiento de Joaquim Forn al frente de Interior y tras anunciar el Govern la fecha del referéndum, porque le resultaba «incómodo» seguir ante la evolución de los acontecimientos.

La novedad es que el exdirector de los Mossos se mojó sobremanera sobre el papel de la policía autonómica. Aseguró que no tenía ninguna duda de que cumplirían el 1-O con la legalidad vigente y las órdenes de Fiscalía y judiciales. Y puso la mano en el fuego por el mayor Josep Lluís Trapero, procesado en la Audiencia Nacional y acusado por un delito de rebelión (se enfrenta a 11 años de prisión).

«No se creó un cargo para él»

Batlle aseguró sin remilgos al tribunal que Trapero era «muy celoso» cuando ejercía de policía judicial y aseguró que no habría aceptado «ninguna intromisión» por parte del poder político. Fue a preguntas del abogado del procesado Forn cuando valoró el papel neutral del mayor, un testimonio de referencia que constrasta con la tesis acusatoria de Fiscalía.

El declarante fue este miércoles el último testigo que compareció en el juicio del 'procés' a propuesta de las acusaciones, en este caso de Vox. Abundó en la «sintonía» que tuvo con Trapero y con la Prefectura de los Mossos durante aquella época. De hecho, fue él quien propuso en febrero de 2016 al entonces consejero Jordi Jané que recuperara la figura de mayor en los Mossos, vacante desde 2007, y que quien ocupara la plaza fuera Trapero por una «valoración técnica». «No se creó un cargo para él», resaltó.

Asimismo, Batlle aportó dos detalles técnicos no menores. Dijo que las pautas sobre el uso de la fuerza en el cuerpo las decidían los responsables policiales de los Mossos, mientras que la cúpula política -su caso- supervisaba los dispositivos «a posteriori».