Abascal cita a Casado y Rivera para salvar sus pactos del naufragio

La candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

PP y Ciudadanos sellan un acuerdo para gobernar en Madrid que vuelve a excluir al partido de extrema derecha

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Santiago Abascal no quiere quedar como el malo que impide los acuerdos entre las fuerzas de la derecha y permite que la izquierda, «el frente popular» según sus palabras, acumule poder. El líder de Vox ha citado este martes en el Congreso a sus homólogos de PP y Ciudadanos para hacer «un último intento» a fin de superar los desacuerdos que les impiden gobernar Madrid y Murcia. Pablo Casado aceptó, Albert Rivera se quedó en un ya veremos.

Abascal hizo su invitación desde Murcia casi al mismo tiempo que los candidatos del PP y Ciudadanos presentaban en Madrid un acuerdo sin contar con Vox para gobernar la comunidad. «Persisten en el error. No han aprendido nada de Murcia», se quejó el presidente de la formación ultraderechista, y avisó de que no va a secundar ese pacto en el debate de investidura que comienza este miércoles en la Asamblea madrileña. Sin el apoyo de sus doce diputados populares y liberales no tienen nada que hacer. Abascal quiere un acuerdo programático con tres firmas y tres logotipos. El hecho de no entrar en el Gobierno madrileño no es relevante para Vox. Como tampoco lo fue quedar fuera del de Murcia, donde también exigen el pacto a tres, pero como no lo hubo frustraron la semana pasada la investidura del popular Fernando López Miras.

El entendimiento entre las tres fuerzas ha sido imposible por las condiciones antitéticas que plantean liberales y ultraderechistas. Ciudadanos no quiere saber nada de Vox. Para el partido de Abascal es condición inexcusable que todo acuerdo sea negociado y rubricado a tres bandas. Agua y aceite. Y el PP en medio, de los nervios y sin gobernar.

Apartheid y equidistancia

El líder de Vox atribuyó este bloqueo al «apartheid» de los liberales a su partido, y a «la equidistancia» de los populares, que quieren quedar bien con unos y otros. Ciudadanos, subrayó Abascal, hace «chantaje» a Vox y quiere sus votos «gratis». La respuesta corrió a cargo de la portavoz naranja, que confió en que se pase pronto «la pataleta» de la extrema derecha y termine con el bloqueo. Inés Arrimadas situó «la pelota está en el tejado» de Abascal.

Con este clima no parece que la reunión propuesta por el presidente de Vox vaya a servir de mucho. Casado, que estará en el Congreso para reunirse con Pedro Sánchez, ha dado su visto bueno a la cita. No así Rivera. La portavoz del partido dejó en el aire qué va a hacer su líder, aunque insinuó que dará a Abascal el mismo trato que al presidente del Gobierno. Un plantón. Los naranjas quieren que el ámbito de negociación sea el autonómico, y no entre líderes nacionales. Rivera ya tuvo suficiente con las repercusiones domésticas e internacionales de la foto de Colón, y ha tenido que asumir los costes internos y externos por los pactos indirectos con Vox.

El líder de los populares no tiene esos remilgos y se reunió el pasado jueves con su homólogo en Vox para seguir la fracasada investidura de Murcia. «El PP no tiene ningún problema en hablar con nadie», señalaron desde la dirección del partido, y Abascal agradeció «la rápida respuesta positiva». Pero el problema es que sin Ciudadanos la reunión será una charla más o menos amigable sin consecuencias prácticas y el bloqueo persistirá.

Rivera y su equipo confían, también Casado y los suyos, en que Vox no aguantará el pulso y cederá para que no gobiernen los socialistas en ambas comunidades autónomas. Cargar con ese coste, calculan populares y liberales, llevaría al partido de Abascal al despeñadero.

155 medidas, incluido el 155

PP y Ciudadanos sellaron este lunes su acuerdo para gobernar la Comunidad de Madrid, que quedó plasmado en un documento con 155 medidas, en obvia alusión al artículo de la Constitución que prevé la intervención del Gobierno central en las comunidades autónomas.

El texto, en coherencia con su intencionalidad, recoge en su punto 147 la exigencia de aplicar el 155 para «hacer frente al separatismo» si el Gobierno de la Generalitat sigue «sin acatar las leyes y los requerimientos de los órganos judiciales y constitucionales». Supuestos que no se dan en la actualidad, y que, como recordó el Tribunal Constitucional en la sentencia conocida el viernes, están tasados para la aplicación proporcional y temporal de esta disposición legal, que nunca puede ser discrecional ni indefinida, como sostienen PP y Ciudadanos.

El acuerdo repasa casi todos los ámbitos de la gobernabilidad, y en el apartado de Educación señala que se garantizará «la libertad de los padres para educar a sus hijos según sus convicciones morales». También se recoge la creación de una Consejería de Familia, pero no hay alusiones a la derogación de la ley del aborto ni medidas específicas referidas al colectivo LGTBI. La candidata popular, Isabel Díaz Ayuso, se mostró convencida de que el acuerdo recoge «muchísimas propuestas de Vox».

Se establece asimismo la estructura del Gobierno regional, que sería presidido por el PP y Ciudadanos tendría la Vicepresidencia y la portavocía. Además, los populares se harían cargo de siete consejerías y los liberales de seis. Vox se quedaría fuera. Una exclusión que no es motivo de conflicto porque los de Abascal lo asumieron desde el principio.

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