La fuga de consejeras del Govern catalán anticipa el fin de la legislatura de Torra

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acompañado por la consellera de Cultura, Laura Borrás (d) y la consellera de la Presidencia, Elsa Artadi (i)/Efe
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, acompañado por la consellera de Cultura, Laura Borrás (d) y la consellera de la Presidencia, Elsa Artadi (i) / Efe

El president afronta su primera gran crisis de gobierno con el relevo de Artadi y Borràs y la posible salida de Capella

CRISTIAN REINO

Quim Torra, que no lleva ni un año al frente de la Generalitat, asegura en cada entrevista que concede que no tiene intención de adelantar las elecciones catalanas. Sin embargo, las señales que emite su gobierno son de final de ciclo. No solo por la inacción del Ejecutivo y la parálisis del Parlamento autonómico. «Torra se empeña en no gobernar», apuntan fuentes próximas al vicepresidente Pere Aragonès. Sobre todo por el mensaje que trasladan -así lo reconocen fuentes del Govern- las salidas casi en desbandada de los miembros del Ejecutivo autonómico.

Hace unas semanas abandonó el barco Josep Rius, el que era mano derecha de Quim Torra y lo había sido de Carles Puigdemont. La semana que viene saldrán del Gobierno catalán las consejeras Elsa Artadi y Laura Borràs. Dos de las piezas más importantes del gabinete de Torra. La primera deja la Consejería de la Presidencia y la Portavocía del Ejecutivo para presentarse como aspirante a alcaldesa de Barcelona.

Artadi irá de número dos tras Quim Forn, el exconsejero de Interior en prisión provisional y enjuiciado en el Supremo, lo que la convierte en la alcaldable de facto. La consejera de la Presidencia tiene interlocución con Waterloo y con la Moncloa, y ha sido una de las figuras centrales del Gobierno de Torra. Su viaje a la política municipal deja entrever que ya no hay mucho más que hacer en el Palau de la Generalitat, al menos esta legislatura.

Lo mismo que Borràs, consejera de Cultura, muy próxima a Torra y que da el salto al Congreso, como segunda en la lista de Barcelona tras Jordi Sànchez, que difícilmente podrá ser diputado porque también está en prisión provisional y enjuiciado en el Supremo. Borràs será la diputada de referencia de JxCat en Madrid. Puigdemont y Torra se aseguran de esta forma el control del grupo parlamentario en el Congreso para no tener sorpresas como la moción de censura contra Rajoy apoyada por el PDeCAT a sus espaldas. Artadi y Borràs podrían ser relevadas en el Consejo de Gobierno del martes que viene. Así lo dio a entender hoy Artadi, tras una reunión de la Generalitat celebrada en Viella (Lleida). En el caso de Borràs es seguro por cuestión de calendario. No así en el de la candidata a la Alcaldía, aunque todo apunta a una remodelación en bloque.

Como recambio de la consejera de la Presidencia suena la alcaldesa de la Garriga (Barcelona), Meritxell Budó, muy próxima a Torra y a Jordi Turull, exconsejero de la Presidencia sentado asimismo en el banquillo en el Supremo. Según la portavoz del Ejecutivo catalán, los anteriores consejeros de Presidencia y Cultura, Jordi Turull y Lluís Puig, serán consultados sobre las nuevas consejeras.

La CUP, también

La tercera en discordia podría ser Ester Capella, consejera de Justicia, que se espera que acompañe a Ernest Maragall (también exconsejero de Torra) en la candidatura de Esquerra al Ayuntamiento de Barcelona. En los tres casos, los intereses de partido se sitúan por encima de los del Gobierno. Fuentes de Esquerra apuntan que las elecciones en otoño pueden darse casi por seguras. «En cuanto JxCat vea que repunta en las encuestas, Torra llamará a las urnas a los catalanes», señalan los republicanos. La CUP se abonó hoy a esta teoría y afirmó que se plantea pedir elecciones anticipadas ante el «bloqueo» que a su juicio tiene el Gobierno catalán.

Los comicios, por tanto, no serán en ningún caso antes de la sentencia del juicio (prevista para el verano), pero sí después de la triple cita electoral de abril y mayo, donde el independentismo ha decidido echar el resto y poner sobre la mesa todo lo que tiene. Está en juego la hegemonía del soberanismo, representada en el duelo mano a mano que van a librar los dos pesos pesados del secesionismo: Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, ambos candidatos a las europeas.

El expresidente de la Generalitat trata de controlar, desde Waterloo toda la política catalana: el Palau de la Generalitat a través de Torra, el Ayuntamiento de Barcelona por medio de Artadi (aunque las encuestas son muy desfavorables en este caso) y el grupo en el Congreso de Madrid con sus fieles, que han sustituido a los otrora pactistas del PDeCAT. El hasta ahora portavoz postconvergente, Carles Campuzano, purgado por Puigdemont, aseguró hoy que ir a Madrid a bloquear la política española es de una «profunda incompetencia».

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