García Egea acusa a los de Abascal de romper un pacto

El candidato a la presidencia de la Comunidad de Murcia, Fernando López Miras (c), acompañado por el secretario general de PP, Teodoro García Egea. / Marcial Guillén (Efe)

El secretario general del PP carga contra la «ultraderechita cobarde» y asegura que acordó con la dirección nacional de Vox su abstención

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La reacción del PP fue airada. Su secretario general, Teodoro García Egea, que durante la jornada multiplicó los contactos para intentar salvar la investidura, acabó el día definiendo a Vox como «la ultraderechita cobarde» y acusando a los de Santiago Abascal de haber «engañado» a sus socios potenciales. «Yo con Vox ya no tengo nada que hablar», zanjó, aunque al mismo tiempo invitó a su interlocutor a «aclararse en su casa» y a llamar cuando tenga algo distinto que aportar.

El número dos de Pablo Casado aseguró haber alcanzado por la tarde un acuerdo con la dirección nacional de Abascal para que sus diputados se abstuvieran en el pleno y Fernando López Miras saliera reelegido. A cambio, el PP debía comprometerse a cumplir diez puntos programáticos consensuados. Pero, según denunció García Egea, Vox se saltó el pacto en Murcia.

El secretario general del PP se confesó «sorprendido» y de sus declaraciones se desprendió el profundo malestar por el bloqueo. Mientras tanto, salió en defensa de Ciudadanos y su «grandísimo esfuerzo» por acceder al encuentro a tres bandas. Los populares, en todo caso, necesitan a Abascal si quieren retener los ejecutivos de la Región de Murcia y la Comunidad de Madrid.

Mientras tanto, Vox insistió en responsabilizar a Ciudadanos del fracaso. Horas antes, Abascal se había pronunciado en Twitter para contrarrestar el argumentario de los liberales y PP que define a la ultraderecha como «la esperanza» de PSOE y Podemos. «Las cosas claras y la verdad sin trampas: (.) sólo habrá gobiernos de izquierdas allí donde Ciudadanos los permita con sus votos o abstenciones», publicó antes de cargar contra «las portavocías y los medios acólitos de la derechita cobarde y la veleta naranja».

La actitud de los liberales la situó a medio camino entre «el chantaje» y el «cordón sanitario». Pero también afeó la «equidistancia» del PP.

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