El Gobierno y la Generalitat de Cataluña «avanzan» sin concreción en la mesa de partidos

Elsa Artadi. /Efe
Elsa Artadi. / Efe

La ANC carga contra Quim Torra por blando mientras el independentismo prepara una huelga para el inicio del juicio

CRISTIAN REINOBarcelona

Muy poco a poco, el diálogo va abriéndose paso entre el Gobierno y la Generalitat de Cataluña. Los avances en cada encuentro son ínfimos y el referéndum sigue siendo el elemento que impide desbloquear la situación, pero el hilo al menos no se rompe.

Una semana después de verse en Madrid, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, se reunió este viernes en Barcelona con el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi. Fue en la sede de la Vicepresidencia de la Generalitat, donde los hechos del 20-S de 2017. Estuvieron más de dos horas. La cita dio continuidad al encuentro que Pedro Sánchez y Quim Torra celebraron hace un mes en el Palacio de Pedralbes de la capital catalana en el que acordaron mantener una vía de diálogo.

Tras el encuentro, ambas partes señalaron en un comunicado conjunto que se «ha avanzado en la negociación de la composición de una mesa de diálogo político de partidos». Sobre la mesa, la discusión sobre dónde debe vehicularse una propuesta política sobre el futuro de Cataluña. La Generalitat quiere un calendario y un diálogo efectivo. Se habla de dos espacios de diálogo. Uno entre gobiernos, sobre la base de la comisión bilateral Generalitat-Estado. Las dos partes se emplazaron a «seguir trabajando» en este ámbito.

El otro espacio de diálogo es entre partidos. El Gobierno central cree que este diálogo debe ser interno entre fuerzas catalanas. Este foro ya existe, lo creó Torra a instancias del PSC y en breve celebrará su segunda reunión. Tiene el hándicap que ni Cs, ni el PP ni la CUP están por la labor de participar. La Generalitat, en cambio, mantiene que la mesa de partidos tiene que ser entre los soberanistas y los partidos españoles, sobre todo PSOE (o PSC) y Podemos, si acaso con algún mediador neutral, como el PNV. El Govern pide verificadores para las reuniones, para que no haya malos entendidos. «Las dos partes se emplazan a seguir trabajando en las próximas semanas en este ámbito», apuntaron tras la reunión, en un comunicado conjunto, como la semana pasada.

Ambas partes tienen que 'vender' el diálogo entre administraciones a sus propias parroquias, porque en los dos casos tienen sectores que están muy en contra de tender puentes. Por la parte del Gobierno, la tesis es que el diálogo debe servir para destensionar la cuestión catalana y la vía para que el Ejecutivo catalán vaya renunciando a la unilateralidad. Aunque 24 horas antes de la reunión, Torra volvió a amenazar con una declaración de independencia si las condenas del juicio del 1-O son muy severas. Mientras que la parte catalana trata de introducir el derecho de autodeterminación en la agenda, aunque sabe que el Gobierno nunca se avendrá a negociar el referéndum y este asunto quede acotado a la mesa de diálogo entre partidos catalanes.

Los Presupuestos

La cita de este viernes llegaba en pleno debate sobre la tramitación de los Presupuestos. El Gobierno gana tiempo en la negociación, mientras que el independentismo mantiene su pulso, aunque no descarta nada. La propia Artadi, en TV3, abrió la puerta a facilitar la tramitación si el Gobierno central garantiza un «diálogo efectivo» y el derecho de autodeterminación.

La reunión se celebró también días antes del traslado de los presos al juicio del 1-O y en un ambiente enrarecido en el independentismo días después de que JxCat y ERC formalizaran su división, tras conocerse que Carles Puigdemont ha decidido presentar un recurso de amparo en el Constitucional contra Roger Torrent (ERC). Y es que, la presión va en aumento contra el Gobierno catalán, que está perdiendo el apoyo del secesionismo más radical que le acusa de blando y teme que el diálogo con el Gobierno central acabe con una renuncia de máximos por parte de las fuerzas soberanistas.

La ANC abanderó este viernes este descontento del mundo soberanista, lanzando duras críticas contra Quim Torra, quien respondió reclamando unidad y afirmando que él fue elegido para hacer efectiva la República. Para la ANC, el Govern ha pasado de ser efectivo a autonomista y duda que Torra vaya a dejar caer a Pedro Sánchez, aunque éste no dé respuesta sobre el derecho de autodeterminación, y cree también que el presidente de la Generalitat acabará acatando las sentencias del juicio del 1-O. Mientras, el independentismo prepara una huelga general para la semana del inicio del juicio del 1-O. Es lo que pretende la Intersindical CSC, próxima a la CUP, que quiere provocar un nuevo 3-O. Tanto la ANC como Ómnium apoyan el paro de país.