El Gobierno rechaza que Calviño deba dimitir

La ministra de Economía, Nadia Calviño./EP
La ministra de Economía, Nadia Calviño. / EP

Desde que Sánchez asumió el cargo ha tenido que prescindir de dos ministros, el exministro de Cultura y Deporte, Máxim Huerta, y la exministra de Sanidad, Carmen Montón

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El Gobierno niega que haya motivos para que la ministra de Economía, Nadia Calviño, asuma algún tipo de responsabilidad política y abandone el cargo después de que haya trascendido que en el año 2000 compró con su marido una vivienda a través de una sociedad, una práctica legal que permite reducir el pago de impuestos. «La ministra -ha argumentado hoy la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá- está en perfectas condiciones de seguir en la mesa del Gobierno».

La manera de proceder de Calviño no implica, hasta donde ha publicado hoy el diario 'ABC' irregularidad alguna. Es cierto, sin embargo, que como ya ha ocurrido en otros casos como el del ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque o, previamente, el del de Cultura Máxim Huerta -que sí acabó dimitiendo, sólo una semana después de ser nombrado, cuando se supo que había sido condenado por defraudar 218.322 a Hacienda- ha vuelto a poner sobre el tapete la promesa realizada por el propio Pedro Sánchez, cuando aún estaba en la oposición.

El jefe del Ejecutivo aseguró que si el descubriera en su ejecutiva a alguien que hubiera creado una sociedad interpuesta para pagar menos impuestos de lo que le correspondería lo cesaría de inmediato. «Ese es el compromiso que yo asumo con mis votantes y también con los españoles», enfatizó cuando trascendió que el dirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, había cobrado 425.000 euros de Venezuela a través de una sociedad interpuesta.

Ahora, los criterios del presidente del Gobierno han cambiado. Desde que asumió el cargo el pasado junio ha tenido que prescindir de dos ministros, el citado Huerta y la ministra de Sanidad, Carmen Montón (esta por irregularidades en la obtención de su título máster). Desde entonces, varios miembros de su Ejecutivo han estado en la picota, pero la orden está clara: resistir. El caso de las grabaciones de ministra de Justicia, Dolores Delgado,en una comida con el comisario Villarejo cuando ella aún era fiscal lo puso de manifiesto.

 

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