El Gobierno no aceptará que Franco vaya a un lugar donde sea enaltecido

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, durante su comparecencia este viernes. / Efe

Se plantea una reforma de la Ley de la Memoria Histórica para blindar el traslado de los restos del dictador

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Francisco Franco saldrá del Valle de los Caídos y sus restos no serán sepultados en ningún lugar público de la Almudena. El Gobierno ha dejado claro este viernes que no se plegará ante los nietos del dictador y que usará todos los instrumentos a su alcance para cumplir con el compromiso que Pedro Sánchez adquirió el pasado junio.

La vicepresidenta no ha descartado incluso una reforma de la Ley de Memoria Histórica para impedir que su destino sea la tumba que la familia posee en la cripta de la catedral madrileña. Precisamente, dar una respuesta legislativa a la oposición de los Franco o de la Iglesia fue una de las exigencias que plantearon el miércoles Podemos e Izquierda Unida. «Si no se llega a un acuerdo con la Iglesia porque la Iglesia no tiene problema en tener en la Almudena los restos del dictador, habrá que hacer lo que sea necesario para que eso no se pueda consentir», defendió Pablo Iglesias el miércoles.

Los restos «deben estar en un lugar privado, decoroso, en el que no sean enaltecidos», ha señalado Carmen Calvo antes de advertir de que los descendientes del dictador no se van a imponer a la mayoría del Congreso que votó a favor de la exhumación ni a la «voluntad» de la ciudadanía. La número dos del Ejecutivo, que ha insistido en pedir responsabilidad para alcanzar un acuerdo, ha abierto la posibilidad a que el enterramiento se produzca en la Almudena, siempre y cuando sea en un lugar privado donde no se pueda producir el enaltecimiento por parte de los nostálgicos del régimen. Calvo ha solicitado colaboración a la Iglesia para que la ubicación de la nueva tumba cumpla con la legalidad y se encuentre en un lugar que evite problemas de orden público.

Recurso benedictino

La vicepresidenta ha anunciado que el Gobierno ha rechazado un recurso contra la exhumación presentado por los benedictinos encargados de custodiar la basílica del Valle de los Caídos. El intento de la orden religiosa vuelve a poner de manifiesto la tensión con la Iglesia, que se ha visto atrapada entre los deseos del Gobierno y la oposición frontal de los nietos de Franco. La única solución, sostienen las autoridades eclesiásticas, es un acuerdo entre las partes. Pero éste está muy lejos de parecer posible.

Fuentes cercanas a la familia señalaron a Efe el pasado jueves que «no hay que dar por hecha la exhumación». También que no cejarán en su empeño de llevar al dictador a la Almudena. La oposición es «firme», según las fuentes, que revelaron que la ministra de Justicia, Dolores Delgado, intentó convencer a los nietos para dar sepultura los restos en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo (Madrid). Allí esta enterrada la esposa del dictador, Carmen Polo, y es uno de los destinos para el traslado preferidos del Ejecutivo al ser un lugar apartado. Todo lo contrario de una catedral en pleno centro de la capital.

Pese a los obstáculos que está encontrando a su paso, el Gobierno sigue adelante con sus planes, aunque éstos se hayan demorado mucho más de lo inicialmente previsto y deseado. Calvo ha adelantado que en el Consejo de Ministros del próximo jueves se dará «el último paso administrativo» para «acabar con una tumba de Estado». «Los restos de Franco salen del Valle de los Caídos», zanjó. La gran incógnita que se mantiene es a dónde serán llevados y por quién.

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