«Que levanten la mano los hijos de los guardias civiles»

«Que levanten la mano los hijos de los guardias civiles»

La Fiscalía contra el Odio denuncia a nueve profesores de un instituto de Barcelona por señalar a los hijos de los agentes tras el 1-O

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

El Servicio de Delitos de Odio y Discriminación de la Fiscalía de Barcelona ha denunciado en los juzgados de Martorell a nueve profesores del Instituto de Enseñanza Secundaria El Palau de Sant Andreu de la Barca por señalar a los hijos de los guardias civiles ante el resto de sus alumnos tras los altercados policiales en el referéndum independentista del 1-O.

El Ministerio Público apunta que los docentes, que ya fueron interrogados por la Fiscalía en enero, podrían haber incurrido en un delito de lesiones de la dignidad de las personas por motivos de discriminación por nacionalidad y otro de injurias graves contra las fuerzas de seguridad. En el escrito presentado el Ministerio Público se destaca que los profesores del instituto barcelonés, conocedores del «contexto de la profunda hostilidad» y «rechazo social» que se vivía en Cataluña contra la Guardia Civil antes y después de la consulta hicieron numerosos comentarios que provocaron un «menoscabo moral y humillación» a los menores hijos de los agentes destinados al cuartel del instituto armado existente en Sant Andreu.

El señalamiento y acoso a los pequeños por parte de los profesores, relata la denuncia, llegó al punto de que uno de los enseñantes, se dirigió a su clase el pasado 20 de octubre con la siguiente instrucción: «Que levanten la mano los hijos de los guardias civiles». Acto seguido, dijo entender que ellos no quisieran participar en la huelga del 25 y 26 de octubre, por lo que «deberían ir al instituto para dar clases con normalidad». Según la Fiscalía, el único objeto de aquellos comentarios era «poner en evidencia ante todos los alumnos a aquellos que eran hijos de guardias civiles, señalándolos para ser blanco del rechazo y la hostilidad de sus compañeros de aula».

La Fiscalía recoge otros muchos ejemplos de que los profesores azuzaron en las aulas el «clima de rechazo social contra la Guardia Civil». El lunes siguiente a la votación, el 2 de octubre, fueron varios los docentes que hicieron comentarios ofensivos. «No me encuentro en disposición de dar clases normales por lo acontecido en el día de ayer ya que la Policía y la Guardia Civil me han tratado a palos porque son unos animales y unos bestias que solo saben dar palos»; «los guardias civiles son unos animales, solo saben dar palos» o «me encuentro muy triste y no tengo ganas de dar clases por la violencia desproporcionada que ejerció el día anterior la Policía y la Guardia Civil», son algunas de las frases que recoge el informe.

«Perros rabiosos»

La denuncia sostiene que tras el 1-O los docentes interrumpieron las clases y «exigieron a todos los alumnos que bajaran al patio para hacer un acto de protesta y condenar los hechos violentos atribuidos a la Policía y la Guardia Civil el día anterior con motivo del referéndum», así como «para defender la independencia». En el patio, enseñaron «a los menores fotos en las que aparecían guardias civiles diciéndoles a los alumnos (que los agentes) parecen perros rabiosos». La Fiscalía afirma que los alumnos hijos de agentes siguieron las instrucciones por miedo a represalias, aunque alguno de los niños concernidos respondió que «no todo el mundo era así, que su padre era guardia civil y que no había pegado ningún palo a nadie».

Los señalamientos no cesaron a pesar de que varios de los niños hijos de guardias civiles, explica la denuncia, empezaron a ausentarse de clase y a presentar «sentimientos de ansiedad y preocupación» por las represalias.

Las preguntas públicas del profesorado sobre quién era hijo de guardias civiles con fines de «humillación» continuaron. Un alumno que se identificó como hijo de agente «quedó desde ese instante señalado y por tanto expuesto al rechazo y hostilidad del resto de compañeros», afirma el escrito.

En otra clase una profesora puso en una disyuntiva a sus alumnos: «el que esté a favor de la violencia policial que se quede en clase y el que no, que se baje al patio». La mitad de la clase se quedó, pero el jefe de estudios obligó a salir al patio a todo el aula. «¿Estarás contento con lo que hizo tu padre ayer?», le espetó otra docente a un niño de doce años, que rompió a llorar delante de sus compañeros sin entender nada.

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